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viernes, 25 de octubre de 2019
sábado, 6 de julio de 2019
Justiniano Guillermo Pallares de Armas: juglaría y tradición en Chiriguaná
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| Justiniano Guillermo Pallares de Armas/Foto: archivo. Lic. Yesid Pallares |
-A mí no me
duele morir,
lo que les
digo yo no es mentira
porque yo he
sido un hombre feliz,
bastante que
he gozado en la vida.
-Guillermo
Pallares-
Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Julio de 2019
@luisaguilarpe
(Chiriguaná, 1932, Chiriguaná, 2001) Nació el 14 de mayo, padres Justo Pallares y Teresa de Armas; los cuales
murieron cuando contaba con tan solo doce años.
A sus doce años de edad, se empleó como lechero en una finca en
Chiriguaná, con lo cual podía ayudar a sus tres hermanos menores huérfanos
que permanecían a su cargo, ya que su padre murió al mes de muerta su madre.
De acuerdo a la historia en concepto de juglar es “Persona que en la Edad Media iba de pueblo en pueblo
divirtiendo a la gente con sus canciones, bailes o juegos a cambio de dinero o
dádivas. “ En la
posmodernidad fue muy grato encontrarnos con un juglar que gracias a su
profesión de chofer deleitaba a las personas que requerían su servicio para
trasladarlos al lugar que necesitaba ser transportado. Su carro no
contaba con el llamado pasa cinta, y no lo necesitaba, porque él, don “guille”
hacia uso de su silbar melodioso y muy particular, además de todo, ¿quién se
perdería de la última inspiración de su autoría?
Su diario recorrido
por las carreteras del Cesar; San Roque, Curumaní, Santa Isabel, La Loma, San
Sebastián. Etc… Era un viaje envuelto en la magia del juglar que recorriendo
los pueblos con su canto, su alegría y
su tratar escueto y amigable hacían de él un personaje humilde.
En Chiriguaná era frecuente verlo en parrandas de reconocidos
personajes del folclor vallenato, algunos de ellos pernotaban en su casa; entre
ellos podemos mencionar a Luis Enrique Martínez; el pollo vallenato, Enrique
Díaz, Alejo Durán, Nafer Durán, Marcial Pava. Y era habitual verlo en piquería
con el juglar de San Roque Cesar Leonardo Carreño.
En entrevista a uno de sus hijos el licenciado Yesid Pallares,
esto nos dice: “Al hablar del viejo guille; se vienen a la mente sus canciones,
con las cuales parrandeaba, alegraba a sus pasajeros y dándole una pisca de humor y
alegría a sus viajes; ellas recapitulan lo que sentía y pensaba. Cantaba a las
mujeres, musas de muchas de sus canciones, a los amigos, a un fraude electoral,
la Chiquinquirá, a la madre de alejo, al maestro Mejía, al mandato caro del
presidente Alfonso López Michelsen, a los políticos, malos servicios; a todo lo
que le inspiraba le componía una canción, llegando a tener aproximadamente unas
treinta, de las cuales le grabaron: El rico millonario; por Emilio Oviedo y
Rafael Orozco, Amor de Madre; por Enrique Díaz, El parrandero y mujeriego,
Mandato caro, La mujer de los dos esposos; por Alfredo Gutiérrez, La muerte y
Mi caballito; por Julio de la Osa, entre otras. Era un hombre de un carácter
placible por lo cual agradaba su presencia y compañía. Pese a todo lo defendió
hasta el final, el amor por sus hijos, por su pueblo y amigos.
Desde niño compuso canciones, a las diversas circunstancias
que la vida le propinaba, es así que le compuso una canción a su hermano mayor,
quien al haberse enamorado los abandonó por mucho tiempo, consiguiendo que su
hermano después de escuchar esta canción volviese arrepentido.”
En medio de la charla con su hijo se nota un dejo de tristeza
y continuando expresa: “Al biografiar su existencia terrena, parece válido comenzar
por su muerte -pues solo se conoce a alguien totalmente en su morir-; su obra,
es decir, su verdad y pensamiento; detenernos un poco en sus alegrías y pesares
por donde todo inicia, por su vida.”
El profesor Yesid relata apartes de los últimos momentos de
su padre, momentos trágicos producto del caos y desasosiego en una sociedad.
Tomando la continuidad de sus palabras nos dice: “La sorpresa que me llevó, al
enterarme del secuestro del viejo guille; era algo enteramente descabellado,
absurdo y sin sentido, la muchedumbre en los corrillos de las plazas y del
mercado, susurraba sorprendidas el insólito hecho, todos apelaban al principio
de ser una confusión, no cabía en la cabeza de nadie, la repentina desaparición
del viejo de cantos alegres y sonrisa perpetua.
Las investigaciones realizadas por la autoridad y por algunos
amigos cercanos, confirmaban lo que se temía; pero ¿Por qué? O ¿Por quién? O
tal vez ¿Para qué? Eran las preguntas que divagaban sueltas y pérdidas en las
cabezas de todos; que aun pese a esto no acaecían que esta adversidad solo
fuera el comienzo de una larga y penosa desgracia.
Estábamos en la casa aquel 29 de marzo, cuando de manera
inesperada y sin ninguna preparación, llegó súbitamente lo temido; “mataron al
viejo guille”… es tan difícil describir ese momento, en que las lágrimas y
sollozos de desconsuelo y resignación, fuesen el único lenguaje de aquel dolor.”
El maestro Guillermo Pallares “El viejorro” como
cariñosamente le llamaban sus hijos, cuando en vez de decirle viejo, apelaban al anterior
seudónimo; muere el 28 de marzo del 2001. Dejando un legado cultural muy amplio
y de interés para las siguientes generaciones; y quien haciendo uso de su
natural ritmo de su silbar alegro el corazón de muchos chiriguaneros con sus
cantos y trato.
martes, 25 de junio de 2019
Juan Manuel Pérez “El catedrático” y la inspiración en las figuras paterna en sus canciones
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| Juan Manuel Perez "El catedrático"/foto: Facebook |
Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Junio de 2019
@luisaguilarpe
El Festival o Encuentro de la Cultural y el Deporte de
Chiriguaná, surgió en el momento preciso para favorecer a los jóvenes ávidos de
espacios para mostrar su talento, y dentro de ellos estaba Juan Manuel Pérez;
lo que ocurre a finales de la década del ochenta 1987. Con una canción que
despierta la espiritualidad y la esencia del chiriguanero, Juan Manuel, logra
ganarse el primer puesto en el concurso de canción inédita; premio que
sorprendió a muchos compositores participantes que ya eran reconocidos. Hoy los
chiriguaneros amantes de la cultura autóctona añoran ese encuentro cultural que
dio sus primeros frutos y sirvió de vitrina para muchos de los hoy reconocidos
compositores e intérpretes de música de Chiriguaná.
El gran sueño de Juan Manuel Pérez en su niñez era ser
futbolista, para ello siempre buscó la oportunidad de lograrlo, tanto así que
los estudios del grado 10 los realizó en la ciudad de Santa Marta en busca de
ingresar a algún plantel de futbol; hasta que una afección en una de sus
piernas le truncó esa iniciativa personal.
En sus tiempos de estudiante en la secundaria en el Colegio
Nacional de Bachillerato de Chiriguaná “Conalchi”, hoy Juan Mejía Gómez; Juan
Manuel fue dedicado a sus estudios se distinguió por ser un estudiante
objetivo, autónomo y crítico, particularmente como compañero de estudios, casi
siempre lo escuchaba interpretar la canción de su autoría “el sentir de mí
tonada”, canción que era exigida por el hoy abogado José Ignacio Gutiérrez en
tiempos de estudiantes en el otrora “conalchi”.
En esos momentos sus dotes de compositor comenzaban a tomar forma; la
misma que despierta poco después de terminar el bachillerato y al momento surge
el Encuentro de la Cultura y el Deporte; como se dijo anteriormente fue el
impulso para mostrar los dotes poéticos y el sentir de la vena poética heredada
de sus progenitores ambos fallecidos: don Miguel Pérez, decimero y poeta y doña
Juana Sánchez, cantadora de tambora.
Juan Manuel, ha grabado dos compactos “Mi mejor jugada” al
lado de Marcos Jiménez y “De la mano de Dios” con Juan José Granados. El
seudónimo de “el catedrático” surge del haber laborado con la Universidad de
Pamplona en la modalidad a distancia, como catedrático y con la Universidad
Popular del Cesar. Seudónimo acuñado por Javier Fernández, locutor de Olímpica
Estéreo, Valledupar. Cabe anotar que Juan Manuel Pérez es comunicador social y
periodista de la Universidad Autónoma
del Caribe de Barranquilla, y
especialista en gobierno y gestión pública.
Una particularidad que tiene “el catedrático” en sus
canciones es el apego inmenso al amor por sus padres; por lo general sus canciones dejan notar la calidez y la
profundidad del cariño o amor de sus padres, como huella y esencia hacia el
respeto a la mujer; una manera filosófica de compromiso y valor para
engrandecer a través del canto la belleza perfecta creada por Dios. Esa
inspiración se puede notar en las siguientes canciones:
-En la canción “despacito linda”, grabada por Farid Ortiz y
Dagoberto “el negrito” Osorio: “Eres junto a mí mamá, mi amor/lo más lindo que
puedo tener”/
-En la obra “estás muy buena”, interpretada por Iván Villazón
y Saúl Lallemand, “el catedarático” muestra su entusiasmo al notar que su novia
es del agrado de su viejita del alma, cuando expresa: “ya mi mamá empezó a
decir/ alegremente que tiene una nueva hija”.
-En su obra cumbre “90-60-90”, grabada por Iván Villazón y
Franco Argüelles, escribió estos sentidos versos: “eres noble como mi mamá/otra
razón pa´ fijarme en ti/con tal de verte cerca de mí/que truene y llueva”/.
-Los embajadores vallenatos, le interpretaron una canción de
desamor titulada “me quieren y no me quieren”, que reza: “hoy siento pena con
esos seres que en ti confiaron/ mi pobre vieja, hasta de hija ya te trataba”/.
-Beto Zabaleta, le hace el honor de interpretarle una de las
obras que más lo conmueve, titulada “a mi viejo”, donde dice “viejito lindo, te
adoro y te extraño/ mamá de ti, aún vive enamorada/ viendo tu foto la he visto
llorando/y hablar de ti, me estremece hasta el alma”/.
-En la canción “necesito verte”, con la cual se dio a conocer
Silvestre Dangond, el compositor Juan Manuel Pérez, escribió: “te amaré hasta
la eternidad/como mi viejo amó a la vieja mía”/.
-Recientemente, Silvio Brito y Orángel “el pangue” maestre,
le grabaron “carta de navidad”, donde dice: “cómo quisiera que Dios me
devolviera a mis viejitos lindos/y así borrar esa tristeza eterna que siento en
navidad”/.
-Poncho Zuleta y Emiliano, le grabaron “solterito y a la
orden”, en esta obra expresa: “de mis desvelos serás la dueña/ como mi viejo se
enamoró de mi vieja /ese es mi sueño/hallar una como ella”/.
En charla con el “catedrático” siempre argumenta que en sus
canciones por siempre estarán las figuras paternas como agradecimiento eterno e inspirarse en un verso que lleve intrínseco
la esencia del amor.
En el año de 1999 fue considerado como el mejor compositor
del año, siendo éxito en ese momento la canción “90-60-90” interpretada por
Iván Villazón. En el año de 2002 vuelve a repetir, siendo mejor compositor del
año.
Los reconocimientos a su talento como compositor y su
prosperidad como solista, hoy permiten que el público continúe disfrutando de
sus obras y versos que embriagan el alma.
Dentro de sus éxitos musicales podemos mencionar: Estas muy
buena, Quién te calentó el oído, La que me mueve el piso, La avispita, A mi
viejo; estas y otras interpretadas por destacados cantantes como Diomedes Díaz,
Beto Zabaleta, Jorge Oñate, Silvestre Dangond, Piter Manjarrez, Alfredo
Gutiérrez y Farid Ortiz, y otros destacados intérpretes del género musical
vallenato.
miércoles, 8 de mayo de 2019
Chiriguaná, 483 años de historia
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| Dibujo de Luis Alcides Aguilar Pérez |
Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Maryo de 2019
@luisaguilarpe
Datos históricos confirman que, en el siglo XVI, la costa Caribe se encontraba habitada por diversos grupos indígenas dentro de los cuales se destacan algunos que, por interacción con los españoles, han sobresalido, tales como los Tairona, Sinú, Chimila, Motilones, Guajiros y Caribes. El Valle de Upar y el río Cesar, atendiendo los informes de los cronistas, se conoce que se encontraba habitado por un importante número de tribus: Caonan, Coronudos, Burede, Bubure, Dubey, Giriguano, Pacabuy, Sainirua, Sondagua, Tupe, Acanayutos, Alcoholados, Caribes, Pampanillas, Tomoco.
En todo este proceso es posible notar que el grupo indígena encontrado por los “conquistadores” al norte y occidente (valle de río Cesar) del entonces Chiriguaná, fue el Giriguano, entre otros. Así se desprende de la siguiente información histórica:
“Desde 1529, el Gobernador García de Lerma al dominar las tribus Betomas y Taironas, las más cercanas a la recién fundada ciudad de Santa Marta, no aleja tanto a las tribus, por el contrario, en el transcurrir del tiempo, la resistencia indígena se hacía cada vez más fuerte. Surge la necesidad de entrar a combatirlos; por ello, Pedro de Lerma, Sobrino del Gobernador, entró a sangre y fuego por la provincia Chimila; y por el oriente, el alemán Ambrosio Alfinger (1532) avanzó como un turbión desde Coro (Venezuela) por el Valle del río Cesar de donde había ahuyentado a los Tupes, Giriguanos y Pocabuyes (malibúes de la ciénaga), […] sin dejar otro recuerdo de su paso que la destrucción”7.
Continuando analizando los acontecimientos históricos de la gobernación de Santa Marta, también nos encontraremos con la visión de los españoles respecto de las provincias indígenas del siglo XVI en la gobernación de Santa Marta, en donde se precisa un mapa que permite visualizar dentro de esas provincias indígenas a la provincia de los Giriguano. Mapa que realizan los españoles para comprender mejor la complejidad de las poblaciones encontradas e ir llevando una relación de conocimiento sobre el terreno; el territorio lo dividen en provincias, con el paso del tiempo, esta caracterización ocasiona constantes dudas presentadas al precisar la ocupación y el poblamiento Chimila a la llegada de los españoles.
Partiendo de los anteriores datos históricos se puede argumentar que Chiriguaná es una población que no fue fundada por los españoles, es lo que particularmente quiero sintetizar en este escrito. Y además, dejando en claro que lo argumentado aquí no es la última palabra sobre la historia de Chiriguaná.
Para 1979 el maestro Juan Mejía Gómez, escribió el libro titulado “Chiriguaná: ayer, hoy y mañana”, allí plasmó sobre su fundación lo siguiente: (Pag.21) “No hay consenso entre los historiadores sobre la fundación de Chiriguaná, pues mientras unos la sitúan en 1530, otros la fijan en 1536, en discordancia con don Alejandro Van Strahlen, quien con datos extraídos del archivo de Indias nos dice: “En el año de 1610, don Pedro Juan Hernández, tomó posesión de las sabanas de Chiriguaná con hacienda de ganado vacuno llevado por la vía de Tamalameque, pasando por Curumaní, donde a la sazón existía una numerosa hacienda perteneciente a una cofradía de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, nuestra excelsa patrona. Con don Pedro Juan Hernández, a quien consideramos como el auténtico fundador […]”
La anterior información histórica ha recorrido el mundo desde años en informes que hablan de está connotada ciudad o pueblo de nombre Chiriguaná y hoy, en el siglo XXI, en la época de Internet, esta información ha trascendido, apareciendo don Pedro Juan Hernández como el fundador.
Continuando con las investigaciones sobre Chiriguaná, el doctor Simón Martínez Ubárnez y Jorge G. Iguarán Aguilar, publican el libro “Orígenes. El Cesar y sus municipios” en el cual le dedican 14 páginas a Chiriguaná y dicen: “Hernández llega a la región a comienzos del siglo XVII, lo cual hace imposible que haya fundado un pueblo que tuvo resonancia y trayectoria durante todo el siglo anterior, como está registrado en las principales obras de los cronistas, escritas durante el siglo XVI o posteriormente” (p.159).
De igual manera también existen datos históricos ampliamente difundidos sobre la fundación de Chiriguaná por parte de don Luis de Rojas, señor este que al parecer llega procedente de España a finales del siglo XVI, como así lo evidencia Joaquín Acosta, en su investigación sobre “Descubrimiento y colonización de la Nueva Granada” (capítulo 19), y en el cual dice: “Año de 1571, en que vino de España como Gobernador don Luis de Rojas, sucediendo al capitán Luis Manjarrez quien ejerció las funciones de Gobernador –de la provincia de Santa Marta-”, esto cuando ya se ha estudiado lo referente a que Chiriguaná es una población prehispánica, como así se ha acreditado de acuerdo a los datos históricos examinados, gracias a cronistas como Fray Pedro de Aguado.
Ante lo anterior es importante decir que Chiriguaná proviene de un primitivo poblamiento indígena prehispánico llamado Chiriguaná; esto según referencias históricas, así se evidencia mediante información del cronista Fray Pedro de Aguado, cuando reporta que Jiménez de Quesada "Partió de Santa Marta, luego de haber pasado la región Chimila, llegando a una ciudad indígena llamada Chiriguaná, el 6 de mayo de 1536, situada al norte de la laguna de Zapatosa. Luego se dirigió a través del Magdalena, penetrando en la provincia de los Pocabuey, de la cual, la principal población estaba comandada por el cacique Tamalameque, y quien dominaría las lagunas de Tamalameque y las atravesadas por el río Cesar”.
Algunos estudiosos y críticos consideran que el español en tiempos de la colonia “al llegar a tierras desconocidas por la “civilización”, podría decirse que ellos las fundaron”; aún con nativos residentes; argumento que desestima uno de los parámetros para fundar en ese entonces, y era que “se fundaría un territorio siempre y cuando tuviese ganado suficiente que permitiera la subsistencia de los habitantes”. Y, de acuerdo a datos de los cronistas de la época, sólo en 1543 Alonso Luis de Lugo inició la expansión de la ganadería en la Costa Caribe al desembarcar en la Guajira gran cantidad de ganado vacuno procedente de las Islas Canarias y bajando por el Valle de Upar hasta llegar a Santa Marta.
Poco tiempo después, Fray Pedro Simón reseña que gran parte de ese ganado traído de las Islas Canarias se pierde en los ancones y sabanas al adentrarse por El Paso del Adelantado; para reproducirse de manera extraordinaria.
Si tomamos como referencia un punto de partida para decir cuán viejo o años de existencia tiene Chiriguaná, particularmente diría que deberíamos tomar la fecha del 6 de mayo de 1536, es cuando oficialmente en los datos de informes de la colonia, según lo investigado es que Chiriguaná comienza a figurar como pueblo indígena, visitado en ese entonces por el licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada, en su expedición de búsqueda del dorado.
Es posible que, a consecuencia del aprovechamiento de los animales perdidos en las sabanas de El Paso del Adelantado, y dentro de la posibilidad de otras expediciones con ganado abordo, por estos lugares; se haya dado un repoblamiento, en este caso de españoles, en 1545 en la zona de Chiriguaná. Lo que sí se evidencia es que un posible repoblamiento de Chiriguaná se dio por libres de todos los colores con la llegada de libres de diferentes sitios, que en algunos casos huían de su lugar de asentamiento por hostilidades frecuentes con los pocos indios de la región y las situaciones adversas de vida del momento. De ello se indica que en el actual Chiriguaná, entre sus habitantes nativos, no exista algo diferente al mestizaje, aquí la población española o personajes como tal, quizás llegaron masivamente, pero en función de establecer haciendas o propiedades (siglos XVIII Y XIX), y por lo general residían en Mompox o Cartagena.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII, los Borbones toman el poder en España, esto genera implementación de nuevas políticas coloniales, se planeó la reorganización del territorio, el maestre de campo de la Provincia de Santa Marta, José Fernando Mier y Guerra –sobrino del Primer Marqués de Santa Coa Juan Bautista de Mier y La Torre- por comisión del Virrey Sebastián de Eslava, emprende la misión, yendo de sur a norte y por el brazo de Mompox.
De esta manera, en la Provincia de Santa Marta, se da el proceso adelantado por Mier y Guerra y es así que se origina un repoblamiento que recoge Fals Borda: “en 1749 y organización en Chiriguaná con más de 80 familias” (p. 109A).
A finales del siglo XVIII, 1798, los anales de la historia nos permiten tener información referente al hato San Antonio del Dividivi y, según el documento histórico expuesto por el doctor Hugues R. Sanchez Mejía, San Antonio del Dividivi fue “un hato fundado en 1700 instalado por Antonio de Ospino, comerciante radicado en la ciudad de Cartagena y luego, muchos años después, se formó el sitio con el nombre de Chiriguaná, a la sombra del hato San Antonio del Dividivi, con otros que a pocas distancias se conocen ahora, todo como producto del mestizaje”. Este hato para mediados de 1795 pasó a manos de don Domingo López Bordel, un vecino de Mompox. Al lado de este hato surge la actual Chiriguaná.
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