domingo, 10 de diciembre de 2017

Al final, se largarán todos




Foto: Tomada de Panorama Cultural

Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Diciembre de 2017
@luisaguilarpe
Recordando un poco del escrito de Eduardo Caballero Calderón, “Siervo sin tierra” en uno de sus apartes en el cual los liberales de ese tiempo, del tiempo de los “chulavitas” al encontrarse desamparados, arguyen: “– ¿Y los jefes, no dicen nada?
-¿De cuáles jefes habla, mano Siervo?
-De los nuestros, de los liberales; los que mandaban por encima de don Ramírez, que ya es decir algo.
-Se largaron todos.
-¡No me diga! ¿A los llanos?
-No, señor, al extranjero.
Así es el accionar de la oligarquía Latinoamericana, cuando al no funcionarle su campaña de desprestigio y dudas sobre los contendores u opositores más fuertes deciden irse del país que ayudaron a destruir regalando sus materias primas al mejor postor, subiendo los impuestos al pueblo y favoreciendo a las multinacionales con políticas de cero impuestos.
Luego se amparan en los países dueños del capital que protegían y desde allá comienzan a idear artimañas belicosas y de desprestigio preparando el camino, para luego volver al poder.
Colombia, actualmente se encuentra ad portas de un cambio político, económico y social. Todo se vislumbra por la cantidad de acontecimientos que a diario son noticias, tales como: corrupción en el Congreso de la República, corrupción en las altas cortes, corrupción en los diferentes estamentos estatales, robo a los dineros de inversión en proyectos alimenticios para niños de las escuelas públicas; en fin, acontecimientos que al no encontrar culpables en una acción de los entes de control, pues seguirán repitiéndose por la benevolencia de nuestras leyes, que al parecer favorecen a esos mismo que la hacen; los que, como castigo les dan casa por cárcel.
Mientras tanto la sociedad seguirá cuestionándose, con argumentos que reflejan el temor por un gobierno de izquierda, pero muy silenciosamente cuestionan el accionar de los que siempre han gobernado, los que poseen apellidos de la elite que está gobernando a Colombia desde tiempos de la independencia del yugo español.
A final de cuentas, este país ha sido saqueado y vulnerado por personajes que propugnan intereses particulares y beneficios a los dueños del poder económico mundial, actitud que tarde o temprano hará diluir la cuerda o la línea que mantiene en el poder a las elites genealógicas que han sumido a Colombia en la miseria, con pocas oportunidades para un pueblo que exige mejor estatus social referente a oportunidades de salud, educación, empleo y desarrollo de la familia.
Colombia es un país que pone a pensar a su sociedad sobre la realidad económica, política y social del mismo; porque vemos el afán por entregar todos nuestros recursos valiosos para nuestra subsistencia, a las grandes multinacionales; recursos tan valiosos como el agua, la tierra, unida a ella la seguridad alimentaria y otros que para mantener el equilibrio de vida y protección de nuestros ecosistemas es mejor dejar que sigan con su naturaleza sin modificar o alterar por el afán de explotar en razón a la política económica extractiva, la misma que según los viejos gobernantes, es la que le permite crecer a nuestro país.
Hoy en nuestro país vemos como los que gozan de los bienestares de sus riquezas y también aquellos que la vida les ha permitido prosperidad, a pesar de la catástrofe en la dirección del país, se ensañan en propugnar por que continúe la guerra y el odio, algunos por intereses particulares prefieren la continuidad de la guerra, al igual que otros por el orgullo que quizás no los deja visionar, otros porque fueron víctimas de las circunstancias. Y es ahí cuando notamos que no prefieren un nuevo líder o gobierno que piense en equidad e igualdad de derechos para un país que anhela un cambio, un país que sin salirse de la ideología capitalista prosiga con un capitalismo más humano, de oportunidades, de perspectivas de desarrollo, explorando aspectos que nos permitan depender más de nuestra capacidad emprendedora que de la venta de nuestras materias prima.
Mientras Colombia siga eligiendo como gobernantes a personas que vienen al poder para vender la patria en pedazos sin mirar a fondo las consecuencias, si se continúa optando por  los mismos, que continuarán exceptuando a las grandes empresas de impuestos, cargándolo todo al ciudadano común; mientras se sigue prefiriendo a personas que gobiernen para la elite mundial, más no para el pueblo que lo eligió; seguiremos siendo testigos de la huida de aquellos estadistas que al terminar sus periodos se van al extranjero con sus familias a disfrutar de sus  riquezas amparadas en guaridas fiscales, para regresar, solo a manipular y continuar desde el exterior dirigiendo a su antojo a sus marionetas.
Porque así ocurrirá, cuando ya Colombia quede cansada, y en la quiebra absoluta por lo dadivoso de la rancia derecha que siempre ha gobernado a Colombia en favor de la política del garrote, dejando huellas, como ríos contaminados, cráteres profundos por acción de la explotación minera del carbón fósil, sin activos propios, con una deuda impagable y de fácil manejo político y económico por las potencias económicas que imponen sus intereses; entonces, los “señores” del poder político tradicional en Colombia, al final, se largarán todos. O continuarán haciendo los mandados de sus amos, los nuevos esclavistas del siglo XXI.

jueves, 12 de octubre de 2017

¿Quién descubrió a quién?




Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Octubre de 2017
@luisaguilarpe
En los anales de la historia encontramos la información sobre lo que algunos historiadores han llamado el “descubrimiento de América”, allí mismo existen cuestionamientos sobre la información, si es que podemos decir que existió un “descubrimiento”.
Cuando los europeos arribaron a lo que hoy se llama América encontraron a muchas personas con el torso descubierto,  lo que, según la historia, eran considerados salvajes; y ¿quién no se torna salvaje cuando a su territorio llegan personas con inmensas embarcaciones, armas, objetos y animales que ellos nunca habían visto?; sin embargo eso no los convertía en salvajes.
Algunos historiadores empiezan a justificar la necesidad de convertirlos al cristianismo, acercarlos a la iglesia, para que fuesen un poco más “humanos”. También se sorprendieron los europeos por sus inmensas construcciones, en el hoy Perú, México, en Colombia la ciudad perdida, construcciones de la época prehispánica, que denotaban el gran desarrollo de estas culturas; lógicamente dentro de ellos, es decir, en su espacio, también ocurrían acontecimientos que se parecían a la Europa de ese entonces, acontecimientos que en forma y fondo eran diferentes, pero llevaban la malicia del hombre. Todo encaminado al poder de unos sobre otros, un ideal para ser dirigidos por alguien que evitara el caos.
En América celebramos el día de la raza, haciendo honor al 12 de octubre de 1492, cuando el europeo llegó a un vasto territorio, el cual confundió según la realidad, y utilizando su fuerza entró a desplazar a nuestros aborígenes.  Abusaron de sus mujeres, les quitaron sus riquezas, hicieron de España un país más rico y por ende más poderoso. Trajeron del África a hombres y mujeres, para someterlos y ponerlos a producir, para crear más riquezas.
Vinieron con el ánimo de comercio; pero éste venía acompañado con el firme propósito de buscar poder económico y político, el objetivo de todas las guerras del mundo. Entonces, ¿Qué celebramos? ¿El descalabro que cometieron con nuestros aborígenes, o la llegada de los invasores?
Algunos relatos históricos actuales muestran que todo lo negativo de la historia respecto al “descubrimiento” de América, es decir, en contra del aborigen, es mentira; y tratan de desmitificarlo, según ellos al decir la realidad de lo que pasó. Es cierto que junto con los llamados conquistadores, llegaron cronistas, algunos más perfilados intelectualmente que otros, y también existían algunos que les gustaba escribir fantásticamente y por lo general omitían lo que no les convenía mostrar, y quizás existieron otros que mostraban la realidad tal y como era. Muchas de las realidades de lo que ocurría en las colonias, las conocía el rey de primera mano gracias a algunos visitadores de la corona. En muchas historias se nos dice que el rey era benévolo que amaba a los aborígenes y que quería para ellos lo mejor.
Más adelante, en la colonia, la iglesia estableció la inquisición y “poderes adquiridos u otorgados a los obispos de Indias en 1517” 1.; algo así como lo que es hoy la CIA en los Estados Unidos, o la policía secreta que se encargaría de mantener limpio el camino de personas que pretendan ir en contra de las órdenes y leyes del Estado. La Inquisición castigaría crímenes y delitos de herejía  o pecadores, el que pretendiera difundir un nuevo conocimiento en bien de la humanidad era acusado de ser hechicero, todo aquel que estuviese en contra de la fe católica era castigado con la hoguera, era quemado vivo, o torturado en unas máquinas primitivas que ocasionaban desmembración de partes del cuerpo. Estas acciones desfiguran la benevolencia del rey, que quizás desde la urbe permitía y ordenaba un trato digno al aborigen por ser los dueños de la tierra, ya que la inquisición fue excluida de la población indígena en la primera década del siglo XVI por ser considerados neófitos en el cristianismo.
Volviendo a la historia con nuestros aborígenes, ¿cómo podríamos analizar la cantidad de muertes de aborígenes en los primeros siglos de invasión del europeo? Fueron exterminados en un momento, sobre todo a aquellos que eran más guerreros y que no se dejaron someter prefiriendo morir en su lucha por la libertad. Otros fueron diezmados por las enfermedades o epidemias de viruela, sarampión, tifus, gripe. Sumándose a esto después la difteria, las paperas, la sífilis y la peste neumónica. De ahí que hoy se cuestionan los fastuosos festejos y los tributos ofrecidos a España por haber llegado a América y traernos la “civilización”; concepto que algunos de nuestros educandos o niños en la escuela, repiten al no hacérseles un análisis crítico de la realidad del llamado “descubrimiento” de América.
Después de todo, preguntémonos: ¿Quién descubrió a quién? ¿Qué existió aquí, un encuentro de dos culturas o un choque de culturas? ¿Será que los españoles nos civilizaron? ¿Será que éramos salvajes?, ¿Cuál sería nuestro o nuestros idiomas actuales?, ¿Será que valió la pena miles de muertes aborígenes? ¿Hay que dar gracias inmensas a España por traernos el idioma español y la religión Católica? O será mejor callarnos totalmente y no seguir con la crítica, para que nuestras futuras generaciones olviden para siempre lo que algunos medios del pueblo han llamado exterminio y someternos al perdón y olvidar nuestra realidad histórica.
Esa es la historia, que quizás no han contado ampliamente los grandes historiadores capitalistas amigos del dominio del más fuerte sobre los pueblos más “débiles”. La parte crítica es necesario hacerla para hacer una reflexión que nos aliente al futuro, un futuro que esté cargado de actitud de mutua ayuda, de tolerancia, de fe católica; pero de la buena, de un poder que se use para servirles a todos por igual. Esta es la parte por la cual no pregunta el Icfes, (Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación) al momento de hacer sus exámenes a los bachilleres.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Calma en medio de la tempestad


Papa Francisco/Foto: Conferencia Episcopal de Colombia-2017

Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Septiembre de 2017
@luisaguilarpe
Esta visita del sumo pontífice, representante de la Iglesia Católica, a Colombia, generó tantas inquietudes de católicos, creyentes y no creyentes, ateos y algunas que otras personas de diferentes religiones.
Inquietudes que me hicieron recordar un discurso de Gabriel García Márquez, que escribiera para una conferencia en Ixtapa- México en 1986; en el despliegue de ese escrito, deja ver la torpeza del hombre y su afán ciego por alcanzar el poder, aún a sabiendas que será objeto de destrucción por su propio invento.
El inicio de ese discurso dice: “Un minuto después de la última explosión, más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes en llamas derrotarán a la luz solar, y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo. Un invierno de lluvias anaranjadas y huracanes helados invertirá el tiempo de los océanos y volteará el curso de los ríos, cuyos peces habrán muerto de sed en las aguas ardientes, y cuyos pájaros no encontrarán el cielo. Las nieves perpetuas cubrirán el desierto del Sahara, la vasta Amazonía desaparecerá de la faz del planeta destruido por el granizo, y la era del rock y de los corazones trasplantados estará de regreso a su infancia glacial. Los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto, y los que hubieran tenido el privilegio de un refugio seguro a las tres de la tarde del lunes aciago de la catástrofe magna, sólo habrán salvado la vida para morir después por el horror de sus recuerdos. La Creación habrá terminado. En el caos final de la humedad y las noches eternas, el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas.“ [1]
Y lo cito como algo parecido al sufrimiento que ha padecido el pueblo colombiano con tantas vicisitudes desfavorables en el contexto social, económico y cultural, una nación que en medio de funestos acontecimientos, su gente se despierta con pie derecho y con la frente en alto para continuar en la lucha por el bien de su familia y el crecimiento del país.
En medio de todo persiste el mal que quiere acallar la alegría de las personas honestas y trabajadoras de un país que inmisericordemente fue mancillado y en algunos casos continúan mancillado por quienes presionan y obligan llevarlo por la senda del odio, más no la reconciliación.
Como invoca nuestra Constitución Política de 1991, artículo 19: “Se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva. Todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley”.  Siendo Colombia una nación que así lo determina, no quiero herir el sentir de otras religiones, al expresar en este escrito sobre la inmensa necesidad en los corazones de los colombianos de la llegada del  jerarca de la Iglesia Católica  a Colombia.
Una muestra de júbilo y bienvenidas fueron las manifestadas por muchas personas, que como lo vimos agrupó a tantos que se fundieron en un solo sentimiento y su presencia en algunas ciudades calmó los corazones ávidos de amor y quizás enfureció a los que en su mezquina creencia no encuentran significado en la gran cantidad de adeptos que tiene la Iglesia Católica en Colombia. Fue merecida esa visita, enaltece la fe en Dios, en el poder creer en la paz que nos merecemos, la misma que merece el mundo; ese que se encuentra en peligro por acciones de guerra y controversias que trascienden la espiritualidad del ser humano y pretende la creación de mortales armas que no permitirán más que solo muerte, desolación y miedo en un mundo anhelante de reconcilió y hermandad.
Un mundo que merece la atención de los grandes gobernantes de las naciones que presumen del poder, el poder; de someter, de esclavizar con políticas económicas y accionar belicoso lo que solo genera consecuencias o respuestas que tienden llevar a la especie humana a una extinción absoluta, tanto así que ni los creadores del mal encontraran espacio, porque el poco tiempo que les quedará, ya estará maldito y ocupado de manera abrumadora; como dijo nuestro extinto premio Nobel García Márquez, en su discurso “el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas”.

Referencias
[1] Huellas. Historia Socioeconómica de Colombia. Pág. 90. Edi. Voluntad. Bogotá. 1999.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Su majestad la danza: tradición dancística en Chiriguaná

Danza Santa y Sucia Milagrosa/Foto: Davinsón Troconis
Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Septiembre de 2017
@luisaguilarpe

Antes de la conquista, los pueblos aborígenes de América tenían sus expresiones desprendidas de su esencia, como naturalmente existen en toda civilización las manifestaciones culturales que con el transcurrir del tiempo se van transmitiendo de generación en generación, aún al ocasionarse una aculturación, siempre quedará un poco de muestra de una cultura a pesar de haber sido sometida a cambios impuestos por extraños. En la esencia aborigen queda la huella indeleble de los sueños, las vivencias y el sentir propio de un pueblo que se resistió a olvidar sus raíces.

Los aborígenes o indios tenían sus danzas para exaltar sus creencias y sus significados ancestrales. Se cuenta que las danzas practicadas por los indios se caracterizan porque se realizan en grupos para contar una historia o un hecho vivencial; como los matrimonios, antes de las cosechas o para recogerlas, la caza, la pesca o prepararse para la guerra.

Hoy se conoce que las danzas colombianas están influenciadas por los ritmos africanos, acompañados por tambores y otras percusiones, vestidos con grandes coloridos y movimientos cadenciosos. Después de la conquista los españoles dejaron notar sus danzas elegantes de salón en parejas, danzas cuyos movimientos por lo general se realizaban de manera horizontal y de forma acartonada. A pesar de todo tuvo gran influencia en nuestro sentir cultural el aporte negro, el negro que por su condición étnica sus cuerpos se convierten en auténticos medios de expresión al danzar; es así que en las regiones costeras de Colombia, se destacan las danzas al aire libre con gran expresión de todo el cuerpo de acuerdo a los ritmos. En Colombia aún se conservan danzas de origen africano, como El Mapalé, El Congo y El Currulao.

Según Edgar Rey Sinning:

“En Chiriguaná (Cesar) son muy tradicionales las danzas de Los Negros Colombianos y la de Santa y Sucia, en las cuales se expresa todo el contexto laboral en el que se desenvolvían los negros esclavos en esa subregión de la Costa Caribe. Santa y Sucia es la danza más representativa de las carnestolendas en esa población. Es una danza-teatro de profunda significación para los hombres negros, ya que los treinta minutos aproximados que dura la danza es un tiempo de éxtasis, de embriaguez estática en la que nos transportamos a un universo mágico de horizontes indescifrables, en el cual se revelan las condiciones reales de un mundo social afortunadamente desaparecido, como el de la esclavitud; en ella se muestra el conflicto de autoridad y la religiosidad.... Es la danza que permite la mayor supervivencia de una tradición folclórica de teatro callejero. Los participantes parecen poseídos por una gran efervescencia.”

Se dice que ambas danzas (Los Negros “Colombianos” –Cubanos- y La Santa y Sucia) son realizadas con características similares a las del Son de Negro, con movimientos similares, pintura de los cuerpos, acento marcado en las relaciones y otros elementos de identificación con la cultura negra. También es muy significativo resaltar la danza Cumaná: una representación de unas festividades de años anteriores.

En el aporte o escrito de Rey Sinning, se habla de la danza Los Negros Colombianos; pero según consultas y aclaraciones, el verdadero nombre es “Los Negros Cubanos”. Con respecto al cambio del nombre, Álvaro Vega, gestor cultural, investigador y coreógrafo, natural de Chiriguaná, dice:

<Esta danza la rescata en Chiriguaná Milciades Castañez en 1982 a través de un señor de apellido Paneso, de Curumaní y sin ánimo en crear un conflicto de derechos de autor, más bien con la honestidad de adaptarla a nuestra región, pues se le cambió el nombre de Negros Cubanos a Negros Colombianos, igualmente se le cambió algunos estribillos o el sentido original de algunos nombres de ciudades de Cuba por otros nombres de ciudades o pueblos de Colombia; por ejemplo por decir “Oooh pa’ la Habana me voy a la siembra e la caña; pa’ la Cauca me voy a sembra el algodón; entonces nosotros decíamos, pa’ Codazzi me voy a la siembra e la caña, pa’ El Paso me voy a sembra el algodon”; pa’ San Roque me voy a la siembra e cacao.

Mario de la Mar, coreógrafo de Maicao, Guajira, ha llevado al exterior esta danza con el nombre de Negros Colombianos. Lo que le ha dado un realce significativo a la danza, al igual que una importancia cultural a Chiriguaná en el aspecto de las danzas.

Entonces, el caso del cambio del nombre original de la danza, quizás se ha desvirtuado, porque al buscar la información con respecto a la importancia de la danza en el contexto cultural de Chiriguaná, una fuente de información secundaria entrega una versión que no coincide con la realidad de lo que aquí contamos anteriormente sobre lo que ocurrió con el cambio del nombre>

- Continuando la charla con Álvaro Vega sobre la actividad danzaría en el municipio, comenta-:

<Dentro de las danzas tradicionales de Chiriguaná recuerdo los Indios brincones, Los Negros de Santa y Sucia, Los Negros Cubanos, Las Kukambas, La Cumaná, Las Pilanderas, La Caza de la Tigra, Los Golero, Los Indios sobones, La danza de las panochas (actual), danza que ha tomado forma gracias al Maestro Miguel Angulo, natural del corregimiento de Rincón Hondo.

Si preguntamos: ¿cuál es la danza propia de Chiriguaná o de la región? pues particularmente yo diría que es la danza los Indios brincones e Indios sobones, ya que desde hace mucho tiempo se bailan en Chiriguaná y además tiene relación con los aborígenes que en otrora vivieron por estas tierras como son los indios Chimilas. Otras danzas que también podríamos considerar como propias son La Cumaná; en síntesis la Cumaná es una tambora o baile cantao, la Cumaná es una representación de unas festividades de años anteriores, que consistía en llevarle una fiesta de tambora a la persona que cumplía años; y en la actualidad la danza de las Panochas.

La Santa y Sucia, como danza y saber llegó a Mompox a través del río Magdalena y luego llega a Chiriguaná a mediados del siglo XIX, 1882, mucho tiempo después y conservándose la tradición, el señor Esteban García, la acogió desarrollándose el ánimo por bailarla; de igual manera ocurrió con los Negros Cubanos. A pesar de todo, digo que la Santa y Sucia hace parte de la identidad cultural de Chiriguaná.

Todas esas danzas e incluso danzas del Pacifico –prosigue comentando Álvaro Vega- fueron bailadas por el grupo “Estampas Chiriguaneras” del cual hice parte, siendo su director en ese entonces Milciades Castañez>.

El docente, Especialista Miguel Martínez, bailador de danzas y muy reconocido en ese arte por la jocosidad y estilo muy característico al danzar, dice sobre “La Santa y Sucia Milagrosa”, lo siguiente   <Un grupo de jóvenes amantes del arte dancístico entre los que se cuentan: Víctor Julio Pérez, Naime García, Luis Barboza, William Torres, Alberto Flórez, Hernán Martínez, Fabio Pérez, Álvaro Pallares, mi persona y otros que ahorita no recuerdo; para el año 1972 bailamos esta danza, su director era don José María Díaz, (Chema Díaz). Pero antes de nosotros bailarla, existieron otras generaciones que ya la habían organizado y bailado.

Con respecto al origen de esta danza pues no tengo información relevante ya que las  personas adultas como mi papá,  nunca nos informaron sobre la historia o signo de la danza. En ese momento, o en esa generación, la danza se bailaba con un solo tambor, que en su momento lo tocaba el señor Teobaldo Flórez. En adelante se le fue agregando otros instrumentos musicales; cuando la bailamos nosotros, otra generación, es decir, desde 1972.

En ese momento algunos danzantes le imponíamos más dramatismo, y eso pues entusiasmaba a los demás danzantes y observadores.

Recuerdo también la danza de Las pilanderas, esta era bailada por  hombres vestidos de mujer, salían a las once de la noche y comenzaban a bailarla de manera circular, te estoy hablando, según informaciones desde 1965.>

Le esencia étnica, es decir, el aporte autóctono de nuestros aborígenes, además de la etnia negra y al  hecho de que Chiriguaná fuese un paso obligado al interior del país y un lugar en donde se festeja el carnaval hace que la efervescencia y el gusto por las danzas de negros e indios tomen fuerzas haciéndose grande al encontrar personas amantes de las tradiciones que les encantaba bailarlas a manera de disfrute, ya sea en medio de una parranda.

Alcides Ríos Paba, gestor cultural de Chiriguaná, y quien ha mantenido viva la tradición de la danza Los Indios brincones cuenta sobre esta danza:

<La danza de los Indios brincones, así la conozco desde que la empecé a bailar, desde hace cuarenta años, inicié a bailarla a los veintidós años en el año de 1957, yo el signo no se lo conozco a la danza –es decir quien la creo- no sé quién la fundó, yo la aprendí a bailar con un señor de Mompox, llamado Encarnación Amaris y aquí en Chiriguaná por apodo le decían “Chon el Indio”, él vino aquí con esa danza de Los indios brincones. Dentro de las personas que empezaron a bailar esa danza en Chiriguaná están: Encarnación Amaris, Maria Picasa, Eugenia Duque, Natalia García Tafur.

Las personas que conforman la danza son doce entre hombres y mujeres seis y seis, se compone del cacique y una cacica>.

Apartes de las diferentes danzas:

ü  Danza Los Negros Cubanos

(Hablando)
Una rosa estoy jaciendo
por mandato re mi jamo
Con to y este trabajo
no re he podió contestá
Er yugo español e muy maro
no reconoce servicio
Si me sigue maltratando
ya no me ro voy aguantá
Re macheta ni se riga
re jacha no hay que jabrá
pero er buen comportamiento
ese si jerondestá,
por eso dice este negro, llorá corazón llorá,
(Canto acompañado con palmas, marcando el son)
Oooh (palmas) pa la Cuba me voy, pa la Cauca me voy,
pa la Habana me voy…

ü  La Santa y Sucia

(Cantado)
Arimemo aquí pa pregunta si po aquí está oro carnava (bis)
Que corre juya que corre juya (bis) que aquí no está
Querotenemos, querotenemos, querotenemos que encontrajá
si ro jayamos, si ro jayamos en esta posá(bis)
pues que se esconda y no sarga más (bis)
Que corre juya que corre juya (bis) que aquí no está
Querotenemos, querotenemos, querotenemos que arcanzajá
(Diálogo)
-¿Oiga seño carnava como no jandas juyendo?
ro venimos persiguiendo
Porque nos mandaron a llamá
yo me trajere consigo mi variente torcorá
pa probare a uste mi amigo
¡que re mi no se busla!

(Responde Carnaval)
-Yo jamás te he conocido, ni tu nombre te lo sé,
¡Negro insurgente atrevido yo llamarte! ¿para qué?

(Responde el negro)
-¡Yo no sabo mi seño; pero es ra pura rearidad!
¡Estábamos en mompo, cuando nos mandó a llamá!
¡y agora dice que no
así pue que uste verá!
¡Y le abiecto que yo re ponga mi valiente torcorá
entonce si va sabe de té con ra yuca asa!
y aquí te ra vo a poné pa ve cómo te va
¡Ay ya ro encontramos..! ¿A dónde está?,
¡dare una sumba, a carnaval!
¡ay torita junta..!

ü  Danza La Caza de la tigra

(Cantando)
Francisco mato la tigra, francisco
no mató na
Francisco lo que mató, fue una culebra mapaná,
fue una culebra mapaná (bis)

ü  Las Pilanderas

Por esta calle me voy
por la otra doy la vuelta,
la mujer que a mí me quiera
que tenga la puerta abierta(bis)

ü  Danza Los Coyongo

¿Qué querey come coyongo?
Platanito asao coyongo.
¿Qué querey come coyongo?
Platanito asao coyongo

ü  Danza Los Golero

(Dramatizado)
Salía el tigre y mataba al burro

(Habla el rey golero)
¡Soy el rey de los goleros, traigo un moco colorao!
Para comer la muertesina las extermino con cuidao,
¡Yo soy la guara frondosa que vengo
de altas lomas!                                                                       
no hay comida que yo coma                                                                
que no la encuentre sabrosa

miércoles, 19 de julio de 2017

Andrés Emilio Beleño Pava: juglaría y tradición en Chiriguaná (II)



Andrés Emilio Beleño/Foto: Períodico El Pilón

Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Julio de 2017
@luisaguilarpe
Nació en Chiriguaná el 29 de septiembre de 1948. Hijo de Olga del Socorro Pava Acosta y Francisco Nicanor Beleño Rojas, ambos naturales de Chiriguaná, Andrés es el mayor entre 19 hermanos. Verseador, compositor y cantante destacado.
En abril de 1979, llegó a la capital mundial del vallenato, para participar en el primer concurso de piquería del Festival de la Leyenda Vallenata, donde logró destacarse con la corona. Desde entonces se radicó en Valledupar.
A los 31 años de edad disputó el título de Rey de la Piqueria con Guillermo “El Mono” Arzuaga y Rubén Toncel “El Turpial de Pondorito”.
Andrés está consagrado como uno de los repentistas más importantes de la región, su rima jocosa, lo ha favorecido de tal manera que en su haber tiene ganado aproximadamente 50 festivales en todo el país.
Además hoy día está consagrado como uno de los compositores que guarda la esencia y poesía del vallenato tradicional, al expresar en ellas la cotidianidad de hechos propios de la región, del amor, las penas y alegrías del ser humano. Sus canciones llevan impresa un sello muy particular en la gracia y encanto de sus versos, jocosidad que sobresale en sus composiciones con el ritmo de puya. Sus puyas son muy apetecidas por los participantes del Festival Vallenato.
Su producción musical es abundante. Su repertorio guarda connotadas expresiones musicales, algunas inéditas; puyas, merengues y paseos. Dentro sus obras musicales se destacan: “La Campana”, incluida en un trabajo discográfico de “Poncho” Zuleta, El Nobel del Amor; “La Vejez”, en la voz de Alex Manga y el acordeón de Omar Geles (Los Diablitos), “La vi corriendo”, grabado por Jorge Oñate y “Así es la vida” que pegó en su momento con Fabián Corrales. Sus éxitos más recientes son “El gorrero” interpretada por Mono Zabaleta y  “Meneando la batea” interpretada por Jorge Oñate.
Dentro de su producción musical se puede destacar los CD “Cultura Parranda y Folclor”, “Mi Cocho Pechocho” y luego se la jugó con la producción “El Rey de Siempre”, con el acordeón de José del Carmen “Carmencito” Mendoza (Q. E. P. D).
En la actualidad sus hijos son reconocidos músicos del folclor vallenato. El primero como acordeonero; el segundo, es guacharaquero. Sufrió la pérdida de su  hijo Francisco José Beleño, cajero de los K Morales, en su momento, quien murió en un accidente de tránsito en Valledupar.
En entrevista que le hiciera el periodista chiriguanero don Oscar Rosado Arzuaga, Andrés Emilio Beleño, comenta a manera de consejo para las nuevas generaciones de repentistas, lo siguiente:
“La piquería es innata, se puede aprender a organizar los versos. Es muy difícil aprender el repentismo, pero todo en la vida es posible aprenderlo. El mejor consejo es dedicarse a improvisar, que dejen de lado los versos de cajón o aprendidos, que eso no los llevará a ningún lugar.”
En la actualidad Andrés Emilio Beleño continúa con su pasión musical, componiendo canciones y ejercitando la voz en diferentes parrandas vallenatas.

lunes, 3 de julio de 2017

Los albores de la educación en Chiriguaná



Padre Rafel Eugenio Vega

Rafael Argote Vega

Juan Mejía Gómez

Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Julio de 2017
@luisaguilarpe

La educación en Chiriguaná se fundamentó con la orientación del Cura Rafael Eugenio Vega, aproximadamente a finales del siglo XIX y comienzos de  la primera mitad del siglo XX, a él se debe el fortalecimiento de la educación e iniciar a los niños de ese tiempo en la formación elemental de las matemáticas, lecto escritura y los saberes esenciales del comportamiento cotidiano.

En entrevista con el Licenciado Ariel Domínguez Vega y don Armando Díaz, familiares del Cura Vega, sobre la información de este personaje comentaron lo siguiente:

<Según comentarios de uno de sus alumnos el señor Segundo Torres Barbosa (Q.E.P.D), el padre Vega fue el gestor de la educación aquí en Chiriguaná, fue el primer profesor referente a la historia de la educación en Chiriguaná. Fundó el primer colegio el cual funcionaba en la misma parroquia. Cuando los alumnos terminaban la educación elemental o preparatoria, él le insistía o aconsejaba a los padres de esos niños en la necesidad de  seguir estudiando en bien de la formación de los jóvenes; que salieran a través del río y continuaran los estudios en el Colegio Pinillos en Mompós. Dentro de sus alumnos podemos mencionar al maestro Juan Mejía, el maestro Rafael Argote, Roberto García, Humberto Rojas, Segundo Torres Barbosa.

Uno de sus principios como educador era su exigencia en caligrafía. Siempre portaba una sotana negra y un sombrero del mismo color.
                                                                                          
El padre Vega era natural de San Juan del Cesar.  A mediados de la década de 1920 o principios de la década de 1930 fue trasladado a la ciudad de Ciénaga, Magdalena. Muere en Río Frío, Magdalena. Allí mismo se encuentra enterrado>.

Chiriguaná era una población cuyas gentes estaban consagradas a la agricultura y ganadería, pero con el sueño de que sus hijos alcanzaran la luz a través de la ilustración. Algunos de los jóvenes orientados por el Padre Vega, parten a la gran ciudad a continuar sus estudios, formándose así un sendero prometedor, preparándose como profesionales normalistas para desempeñarse en la labor docente y otros en carreras de estudio como médicos.

Según Mejía Gómez (1979), “en 1914 mediante diligencias de don Roberto A. García; en calidad de diputado, se logró la creación de la escuela rural de Rincón Hondo y la nocturna de la cabecera, elevación de la escuela urbana superior con maestros graduados, traspaso del municipio de Chiriguaná a la circunscripción escolar de El Banco” (p. 154).

En ese transcurrir del tiempo surge La Escuela Urbana de Niñas en el año de 1925; idea que nace después de que los primeros estudiantes que se iniciaron en la instrucción académica eran hombres; se tenía la creencia histórica de la cultura europea y otras, que la mujer solo era para quedarse sirviendo en casa y tener hijos. La Escuela Urbana de Niñas quedó ubicada en la calle Bolívar hacía el occidente de Chiriguaná, en el sitio (que hoy se reconoce como casa de la cultura de Chiriguaná) iniciando la Pedagoga Gregoria de la Hoz de Argote, más adelante se realizan otros nombramientos de docentes como; Nicolasa Rangel, Martina Royero, Candelaria Rangel, Gertrudis Arce, Ángela Quiñones. Esta escuela inicia con la asistencia en doble jornada.

En 1926 el maestro Juan Mejía Gómez, funda en Chiriguaná el Instituto Caldas, colegio privado en donde se ve el producto de las enseñanzas u orientaciones impartidas por el Padre Vega a favor del desarrollo de Chiriguaná y sus gentes, el maestro Mejía como buen intelectual abre camino para continuar orientado a la juventud siguiente.

El colegio de Nuestra Señora de Chiquinquirá fue fundado en 1949 por el Presbítero Alfonso Aragón Durán.

Mediante decreto Nº 033 de enero 19 de 1950 derivada de la Gobernación del departamento del Magdalena, se inicia la modalidad de bachillerato académico y se da continuidad a la preparatoria con El Liceo Polo Lara, nombre en honor del secretario de educación de la época en el Magdalena, Rómulo Polo Lara. Comienza con 2 grados, quinto de preparatoria y primero de bachillerato, se comienza con varones y gracias a que al no existir el suficiente número de alumnos para la apertura del grado primero de bachillerato el maestro Mejía, sede algunos alumnos de los grados tercero y cuarto del Instituto Caldas para hacer realidad ese inicio. Poco después se permitió la matricula del personal femenino. También surge así una oportunidad para las poblaciones del centro del hoy departamento del Cesar en donde no se contaba con un colegio que colmara las necesidades en la formación académica de los hijos de familias de escasos recursos que por tal situación no podían trasladarse a otros lugares para continuar estudios.

La escasez de docentes en Chiriguaná era preocupante, esa inquietud es atendida por un hijo de Chiriguaná que gracias a sus influencias intercede para lograr una preparación de algunas personas o estudiantes que se inclinaran por la vocación docente y de esta manera, en lo sucesivo, suplir la necesidad presentada gracias a nuevos docentes formados en nuestra propia localidad. La influencia de don Pedro Antonio García permite que en 1958 la Gobernación del Magdalena, mediante decreto 489 de septiembre 30 de 1957 cambiara la modalidad de bachillerato académico a pedagógico, llamándose “Escuela Normal para Varones de Chiriguaná”, lográndose con ello lo que se esperaba en el futuro, un gran número de maestros rurales, de los cuales aún se encuentran actualmente ejerciendo la docencia en lo amplio del departamento del Cesar y Colombia.

En 1963 la legislación educativa del país establece otras condiciones como los tres niveles de enseñanza Básica Primaria, Básica Secundaria y Media Vocacional. Con esta nueva norma educativa Nacional desaparecen las normales rurales originándose los Centros Pilotos de Formación docente. El anterior proceso hace que en Chiriguaná se vuelva nuevamente al bachillerato Académico en 1972. De esta manera de acuerdo a la resolución Nº 0114 de enero 25 de 1972, se da paso al Colegio Nacional Mixto de Bachillerato de Chiriguaná, “Conalchi” ocasionándose la primera promoción con 28 bachilleres; promoción que se gradúa en 1974 bajo la orientación de los distinguidos maestros Emeterio Ávila, Fernando Granados, Leovigildo Mejía, Alfonso Ebrat, Fernando Peinado, Cura Párroco Martín Palacios y Gustavo Mejía; entre otros.

En medio de este proceso es muy importante reconocer la labor emprendida por personas amantes de la formación educativa que al fundar institutos, escuelas y escuelitas contribuyeron en la orientación de jóvenes para bienestar propio y de la sociedad.

Dentro de esos personajes, algunos autodidactas, recordamos a manera de síntesis  los siguientes:

Octavio García, Julio Leyva, Apolinaria Angulo Rodero “Pola” Ángulo, Saray Muñoz, Victoria Villalobos, Librada Díaz, Martina Pérez Zuleta. Y aquellos que aún viven como Hipolita Ditta, Dilfa Pérez, Solfanis Guardías.

Rafael Leyva, fundador del Colegio Marco Fidel Suárez; los hermanos Teobitilde y Teofrasto Tafur Machado, fundadores del Instituto América; Luis Mariano Castañez, fundador del Instituto San Luis Gonzaga; Carlos Andrés Pérez Ruiz, fundador del Colegio Comercial de Bachillerato San Juan Bautista de la Salle.

Además de todo, en esta loable labor es importante recordar que en ella también han contribuido una gran cantidad de maestros, hoy pedagogos, licenciados, sociólogos, especialistas, magíster y doctores; personas que tiene su reconocimiento en esa huella indeleble que han dejado en sus orientados o discípulos de los cuales igualmente se aprende.

Continuando con el proceso del bachillerato académico, a finales de los años 1990 se le cambia nuevamente el nombre de manera formal al llamado “Conalchi” por el de Instituto Técnico Juan Mejía Gómez, en honor a tan destacado maestro de la educación en Chiriguaná. En la actualidad se le ha vuelto a cambiar el nombre por el de Institución
Educativa Juan Mejía Gómez; cuenta con tres sedes a su cargo.

La otrora Escuela Urbana Mixta de Niñas a mediados del año 1979 cambia su nombre a Escuela Urbana Mixta Nº 2, en 1997 inicia la Básica Secundaria. Mediante acuerdo Nº 08 de diciembre 2 de 1998 del Concejo Municipal se legalizó con el Nombre de Colegio Rafael Argote Vega, en honor a un destacado Maestro de nuestra querida Chiriguaná. Hoy ostenta el nombre de Institución Educativa Rafael Argote Vega y cuenta con tres sedes a su cargo.

Hoy la academia se ha extendido aún más por todo lo ancho de la zona rural.