viernes, 11 de mayo de 2018

La propaganda política inversa

Foto fuente: https://es.dreamstime.com/social-pol%C3%ADtico-de-internet-las-noticias-la-broma-falsa-tv-propaganda-image106836279
Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Mayo de 2018
@luisaguilarpe


En los procesos políticos de los últimos años en Colombia se vislumbra un fenómeno que de manera un poco subjetiva lo podríamos llamar política inversa; parodiando lo que en el plano académico conocemos como ingeniería inversa. La ingeniería inversa se implementa para mejorar o descubrir los principios tecnológicos de un producto para permitir más eficiencia.

La política inversa (en el sentido o puesto o contrario al verdadero significado de la acción política como tal), en Colombia se utiliza para desvirtuar al opositor o candidato a una corporación pública por elección ciudadana, en este caso al que nos referimos. Es así que estamos notando una acción política  sucia, que desvirtúa la esencia de un pensamiento en busca de un país con más justicia social  y desarrollo sostenible, podría ser esto o el afán por persuadir al ciudadano común y corriente que no se informa de las realidades políticas, económicas y sociales del país, tratando de llevarlo o meterlo a la línea de la campaña política que tiene como objetivo el uso de la política inversa para quitarle adeptos a otro candidato que posiblemente tiene una mejor aceptación.

Todo este sistema de desprestigio a contado con la utilización de las redes sociales que gracias a su  influencia permite a ciertas personas sin análisis previos u objetivos verifiquen o constaten la información que se está compartiendo. Tanto ha incidido este modelo sucio de desprestigio que algunos candidatos confiados en las personas que replican la información, caen en la trampa de los que están buscando con fundir más al electorado colombiano. Este accionar mediático también ha desenmascarado a  ciertas personas que por el afán de favorecer a sus candidatos de preferencia, repiten como loros, críticas carentes de realidades y en algunos casos por fuera de contexto legal, haciendo daño a personas que después quedan en la mira del odio, solo porque alguien tergiverso la realidad. Algunos toman al docente como mazo para golpear.

Y lo peor, es que dentro de ellos, de los que fustigan creando cizaña, se encuentran en nuestra sociedad personas honorables en las cuales por acciones del pasado creíamos muy serias y respetuosas.

En el andamiaje de desprestigio se puede notar posiciones desprendidas de personas o agentes coordinadores de campañas que como emisarios del mal sustraen de los viejos formatos utilizados por el padre de la propaganda nazi Joseph Goebbelsc, quien en uno de sus principios de propaganda proponía “””””El Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.””””

Lo peligroso es que una campaña de conflictos y dime que te diré no le favorece en nada al país que necesita una información real y acorde con las necesidades de debatir las propuestas de progreso que se planten para una Colombia mejor en la que triunfe el candidato del mejor programa que en verdad sea una realidad sustentable y dispuesto a poner en práctica la solución a los problemas de salud, desempleo, educación y otras acciones políticas que encaminen al país al desarrollo sostenible y no a un futuro de papel.


La proliferación de esa política mañosa y poco sería pretende desfigurar la verdad de la Colombia que ha estado bajo el manejo de las esferas sociales y políticas de antaño que han permitido descuadernar nuestra Constitución Política para adaptar el país a su antojo, la misma que quiere solucionar los huecos fiscales con innumerables impuestos a la clase trabajadora de Colombia, esa misma que con permitir leyes laxas se vuelve cómplice de los que a diario  llevan a Colombia al descalabro total e impedirles igualmente su llegada a los centros penitenciarios del país.


martes, 30 de enero de 2018

El carnaval en Chiriguaná




Foto: Luis Alcides Aguilar Pérez.

Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Enero de 2018
@luisaguilarpe
Según el Diccionario de la Real Academia, el término “Carnaval” procede del italiano carnevale, de carne (carne) y levare (quitar). Hace referencia a que es un período anterior a la abstinencia sexual y al ayuno propio de la Cuaresma.
Sin embargo, algunas culturas han tomado el carnaval no para hacer reverencia puntual al significado literal de la palabra “Carnaval” según su derivación de la voz latina; por el contrario en su manifestación se disfruta y goza sanamente en la esencia de un significado cultural propio de nuestras generaciones. El hecho que algunas personas lo malinterpreten está sometido a la subjetividad del ser pensante.
Chiriguaná es uno de los pocos municipios de Colombia que mantiene el fervor y ánimo por los carnavales. Según Ocampo López (1992), “la costumbre anual de la celebración del carnaval se observa en los últimos tres días que preceden al miércoles de ceniza y cuando en el mundo cristiano se inician los ayunos cuaresmales”.
Estas fiestas se acompañan con danzas, disfraces, cumbiambas, comparsas, comedias. En el carnaval la gente derrocha alegría y jolgorio, haciendo honor al, rey Momo, Baco y Arlequín. Aquí la alegría del pueblo se envuelve en el canto y la picardía propia de las expresiones de una cultura que en suaves manifestaciones del encanto y diversión hacen explotar el espíritu creativo del ser humano como muestra de vida, fe y esperanza.
Las fiestas de carnaval en Colombia son de origen europeo, fueron introducidas por españoles y portugueses; esta tradición parte del 20 de enero, día de San Sebastián, cuando las autoridades coloniales permitieron los regocijos populares a los negros esclavos, en 1.538, hasta igualar las fiestas religiosas en su iniciación a la cuaresma.
Esta expresión patrimonio cultural de todos los chiriguaneros, llega hasta nuestra sociedad a través del río Magdalena y Cesar, cuando a nuestros pueblos llegaban costumbres propias de los europeos y se disfrutaban en los pueblos cercanos a los centros coloniales de gran significado, es así que desde Mompóx se comienza a recibir la influencia del carnaval.
En el transcurrir del tiempo notamos que al goce del mismo se unen las danzas de negros, indios y uno que otro colorido de la cultura europea, lo que hace más grandiosa y de todos, esta fiesta o disfrute de los pueblos del Caribe colombiano.
En Chiriguaná, una junta que realiza el Alcalde mediante decreto se encarga de la organización de estas festividades en cabeza de un presidente, igualmente se institucionaliza la figura de una reina que es denominada la reina central, quien en el marco del mismo evento realiza la lectura del bando; palabras jocosas con las cuales la reina decreta y ordena la disposición del imperio de la alegría. De   igual manera así quedan autorizados los festejos de precarnaval y carnaval en el municipio. En adelante cada barrio con el aval de la junta central y la junta del barrio o comité aporta una reina que los represente.
Se inicia con los pre-carnavales dentro de los cuales cada viernes y sábado se realizan actividades en que los niños y adultos disfrutan del calor y entusiasmo acompañado de maicena, cola, agua.
Los bailes, por las horas de la noche, se realizan en casetas lideradas por los diferentes comités de los barrios con sus respectivas reinas y bailes, que se van turnando permitiéndose que cada comité realice, en tiempo de pre-carnavales, un baile, recaudándose así un poco de dinero que se “utiliza” para el vestido y preparativo de las reinas.
Ya en el apogeo final del carnaval se llega a la coronación de la reina popular de cada barrio, se realizan desfiles de carrozas por las calles principales, en el que cada barrio con su reina asiste acompañados de comparsas, música de tamboras.
Esta festividad termina con el entierro simbólico de “Joselito Carnaval” en algunos casos representado por un muñeco de trapo, salen con él por las calles, llorado por una viuda (enlutada) y otros acompañantes e indicándose que el carnaval ha terminado.
Según se argumenta por parte de algunos ciudadanos de Chiriguaná, se añoran los carnavales de hace más de veinte años, cuando desde las horas de la mañana las reinas se concentraban en sus tronos construido en sus barrios en donde se departía sana y alegremente; mientras tanto por las calles del pueblo se gozaba el carnaval, armonizado por el espectáculo representado en una comedia o drama a cambio de un aporte económico al grupo o persona que lo realizaba; también era muy emotivo la salida de los “puercos del carnaval”, personas untadas de barro en todo su cuerpo, quienes salían a las calles a disfrutar y ensuciar a otras personas.
De igual manera, ha desaparecido la “vara santa”, la cual consistía en un palo bastante recto muchas veces obtenido del árbol del mismo nombre, el cual era empachado de hormigas que al picar dejaban grandes ronchas. Por lo general los comités u organizadores del evento ataban a la vara santa a ciertas personas que no aportaran dinero o ron; el que daba su aporte se salvaba del castigo.
En ese mismo proceso se acudía a la retención de la reina de un determinado comité o barrio, muchas veces por parte de un comité diferente pidiendo a cambio dádivas por su libertad; es decir, algo que permitiera continuar con la fiesta, el disfrute y la parranda sana, propia de este magnifica expresión cultural.
Se rememora las marionetas de don Bernardino Simanca (qepd), tales como La gigantona, los enanos cabezones, el caimán, entre otros; las comedias de Rafael Martínez “Ambua” (qepd); las del difunto Próspero López; el señor Hurtado; y otros que aportaron al deleite de este evento.
Otro aspecto de los carnavales en el municipio era el famoso “capuchón”, consistente en un atuendo a manera de disfraz mediante el cual una persona sin distingo de sexo ocultaba su identidad para confundir a otros y al mismo disfraz agregaba el cambio característico de su voz, todo con el fin de realizar bromas.
Hoy los bailes y encuentros del movimiento del carnaval parece que se disfrutara por noctámbulos y muy poco de día, ya que los bailes por lo general se realizan en las horas de la noche hasta las primeras horas de la madrugada.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Al final, se largarán todos




Foto: Tomada de Panorama Cultural

Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Diciembre de 2017
@luisaguilarpe
Recordando un poco del escrito de Eduardo Caballero Calderón, “Siervo sin tierra” en uno de sus apartes en el cual los liberales de ese tiempo, del tiempo de los “chulavitas” al encontrarse desamparados, arguyen: “– ¿Y los jefes, no dicen nada?
-¿De cuáles jefes habla, mano Siervo?
-De los nuestros, de los liberales; los que mandaban por encima de don Ramírez, que ya es decir algo.
-Se largaron todos.
-¡No me diga! ¿A los llanos?
-No, señor, al extranjero.
Así es el accionar de la oligarquía Latinoamericana, cuando al no funcionarle su campaña de desprestigio y dudas sobre los contendores u opositores más fuertes deciden irse del país que ayudaron a destruir regalando sus materias primas al mejor postor, subiendo los impuestos al pueblo y favoreciendo a las multinacionales con políticas de cero impuestos.
Luego se amparan en los países dueños del capital que protegían y desde allá comienzan a idear artimañas belicosas y de desprestigio preparando el camino, para luego volver al poder.
Colombia, actualmente se encuentra ad portas de un cambio político, económico y social. Todo se vislumbra por la cantidad de acontecimientos que a diario son noticias, tales como: corrupción en el Congreso de la República, corrupción en las altas cortes, corrupción en los diferentes estamentos estatales, robo a los dineros de inversión en proyectos alimenticios para niños de las escuelas públicas; en fin, acontecimientos que al no encontrar culpables en una acción de los entes de control, pues seguirán repitiéndose por la benevolencia de nuestras leyes, que al parecer favorecen a esos mismo que la hacen; los que, como castigo les dan casa por cárcel.
Mientras tanto la sociedad seguirá cuestionándose, con argumentos que reflejan el temor por un gobierno de izquierda, pero muy silenciosamente cuestionan el accionar de los que siempre han gobernado, los que poseen apellidos de la elite que está gobernando a Colombia desde tiempos de la independencia del yugo español.
A final de cuentas, este país ha sido saqueado y vulnerado por personajes que propugnan intereses particulares y beneficios a los dueños del poder económico mundial, actitud que tarde o temprano hará diluir la cuerda o la línea que mantiene en el poder a las elites genealógicas que han sumido a Colombia en la miseria, con pocas oportunidades para un pueblo que exige mejor estatus social referente a oportunidades de salud, educación, empleo y desarrollo de la familia.
Colombia es un país que pone a pensar a su sociedad sobre la realidad económica, política y social del mismo; porque vemos el afán por entregar todos nuestros recursos valiosos para nuestra subsistencia, a las grandes multinacionales; recursos tan valiosos como el agua, la tierra, unida a ella la seguridad alimentaria y otros que para mantener el equilibrio de vida y protección de nuestros ecosistemas es mejor dejar que sigan con su naturaleza sin modificar o alterar por el afán de explotar en razón a la política económica extractiva, la misma que según los viejos gobernantes, es la que le permite crecer a nuestro país.
Hoy en nuestro país vemos como los que gozan de los bienestares de sus riquezas y también aquellos que la vida les ha permitido prosperidad, a pesar de la catástrofe en la dirección del país, se ensañan en propugnar por que continúe la guerra y el odio, algunos por intereses particulares prefieren la continuidad de la guerra, al igual que otros por el orgullo que quizás no los deja visionar, otros porque fueron víctimas de las circunstancias. Y es ahí cuando notamos que no prefieren un nuevo líder o gobierno que piense en equidad e igualdad de derechos para un país que anhela un cambio, un país que sin salirse de la ideología capitalista prosiga con un capitalismo más humano, de oportunidades, de perspectivas de desarrollo, explorando aspectos que nos permitan depender más de nuestra capacidad emprendedora que de la venta de nuestras materias prima.
Mientras Colombia siga eligiendo como gobernantes a personas que vienen al poder para vender la patria en pedazos sin mirar a fondo las consecuencias, si se continúa optando por  los mismos, que continuarán exceptuando a las grandes empresas de impuestos, cargándolo todo al ciudadano común; mientras se sigue prefiriendo a personas que gobiernen para la elite mundial, más no para el pueblo que lo eligió; seguiremos siendo testigos de la huida de aquellos estadistas que al terminar sus periodos se van al extranjero con sus familias a disfrutar de sus  riquezas amparadas en guaridas fiscales, para regresar, solo a manipular y continuar desde el exterior dirigiendo a su antojo a sus marionetas.
Porque así ocurrirá, cuando ya Colombia quede cansada, y en la quiebra absoluta por lo dadivoso de la rancia derecha que siempre ha gobernado a Colombia en favor de la política del garrote, dejando huellas, como ríos contaminados, cráteres profundos por acción de la explotación minera del carbón fósil, sin activos propios, con una deuda impagable y de fácil manejo político y económico por las potencias económicas que imponen sus intereses; entonces, los “señores” del poder político tradicional en Colombia, al final, se largarán todos. O continuarán haciendo los mandados de sus amos, los nuevos esclavistas del siglo XXI.

jueves, 12 de octubre de 2017

¿Quién descubrió a quién?




Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Octubre de 2017
@luisaguilarpe
En los anales de la historia encontramos la información sobre lo que algunos historiadores han llamado el “descubrimiento de América”, allí mismo existen cuestionamientos sobre la información, si es que podemos decir que existió un “descubrimiento”.
Cuando los europeos arribaron a lo que hoy se llama América encontraron a muchas personas con el torso descubierto,  lo que, según la historia, eran considerados salvajes; y ¿quién no se torna salvaje cuando a su territorio llegan personas con inmensas embarcaciones, armas, objetos y animales que ellos nunca habían visto?; sin embargo eso no los convertía en salvajes.
Algunos historiadores empiezan a justificar la necesidad de convertirlos al cristianismo, acercarlos a la iglesia, para que fuesen un poco más “humanos”. También se sorprendieron los europeos por sus inmensas construcciones, en el hoy Perú, México, en Colombia la ciudad perdida, construcciones de la época prehispánica, que denotaban el gran desarrollo de estas culturas; lógicamente dentro de ellos, es decir, en su espacio, también ocurrían acontecimientos que se parecían a la Europa de ese entonces, acontecimientos que en forma y fondo eran diferentes, pero llevaban la malicia del hombre. Todo encaminado al poder de unos sobre otros, un ideal para ser dirigidos por alguien que evitara el caos.
En América celebramos el día de la raza, haciendo honor al 12 de octubre de 1492, cuando el europeo llegó a un vasto territorio, el cual confundió según la realidad, y utilizando su fuerza entró a desplazar a nuestros aborígenes.  Abusaron de sus mujeres, les quitaron sus riquezas, hicieron de España un país más rico y por ende más poderoso. Trajeron del África a hombres y mujeres, para someterlos y ponerlos a producir, para crear más riquezas.
Vinieron con el ánimo de comercio; pero éste venía acompañado con el firme propósito de buscar poder económico y político, el objetivo de todas las guerras del mundo. Entonces, ¿Qué celebramos? ¿El descalabro que cometieron con nuestros aborígenes, o la llegada de los invasores?
Algunos relatos históricos actuales muestran que todo lo negativo de la historia respecto al “descubrimiento” de América, es decir, en contra del aborigen, es mentira; y tratan de desmitificarlo, según ellos al decir la realidad de lo que pasó. Es cierto que junto con los llamados conquistadores, llegaron cronistas, algunos más perfilados intelectualmente que otros, y también existían algunos que les gustaba escribir fantásticamente y por lo general omitían lo que no les convenía mostrar, y quizás existieron otros que mostraban la realidad tal y como era. Muchas de las realidades de lo que ocurría en las colonias, las conocía el rey de primera mano gracias a algunos visitadores de la corona. En muchas historias se nos dice que el rey era benévolo que amaba a los aborígenes y que quería para ellos lo mejor.
Más adelante, en la colonia, la iglesia estableció la inquisición y “poderes adquiridos u otorgados a los obispos de Indias en 1517” 1.; algo así como lo que es hoy la CIA en los Estados Unidos, o la policía secreta que se encargaría de mantener limpio el camino de personas que pretendan ir en contra de las órdenes y leyes del Estado. La Inquisición castigaría crímenes y delitos de herejía  o pecadores, el que pretendiera difundir un nuevo conocimiento en bien de la humanidad era acusado de ser hechicero, todo aquel que estuviese en contra de la fe católica era castigado con la hoguera, era quemado vivo, o torturado en unas máquinas primitivas que ocasionaban desmembración de partes del cuerpo. Estas acciones desfiguran la benevolencia del rey, que quizás desde la urbe permitía y ordenaba un trato digno al aborigen por ser los dueños de la tierra, ya que la inquisición fue excluida de la población indígena en la primera década del siglo XVI por ser considerados neófitos en el cristianismo.
Volviendo a la historia con nuestros aborígenes, ¿cómo podríamos analizar la cantidad de muertes de aborígenes en los primeros siglos de invasión del europeo? Fueron exterminados en un momento, sobre todo a aquellos que eran más guerreros y que no se dejaron someter prefiriendo morir en su lucha por la libertad. Otros fueron diezmados por las enfermedades o epidemias de viruela, sarampión, tifus, gripe. Sumándose a esto después la difteria, las paperas, la sífilis y la peste neumónica. De ahí que hoy se cuestionan los fastuosos festejos y los tributos ofrecidos a España por haber llegado a América y traernos la “civilización”; concepto que algunos de nuestros educandos o niños en la escuela, repiten al no hacérseles un análisis crítico de la realidad del llamado “descubrimiento” de América.
Después de todo, preguntémonos: ¿Quién descubrió a quién? ¿Qué existió aquí, un encuentro de dos culturas o un choque de culturas? ¿Será que los españoles nos civilizaron? ¿Será que éramos salvajes?, ¿Cuál sería nuestro o nuestros idiomas actuales?, ¿Será que valió la pena miles de muertes aborígenes? ¿Hay que dar gracias inmensas a España por traernos el idioma español y la religión Católica? O será mejor callarnos totalmente y no seguir con la crítica, para que nuestras futuras generaciones olviden para siempre lo que algunos medios del pueblo han llamado exterminio y someternos al perdón y olvidar nuestra realidad histórica.
Esa es la historia, que quizás no han contado ampliamente los grandes historiadores capitalistas amigos del dominio del más fuerte sobre los pueblos más “débiles”. La parte crítica es necesario hacerla para hacer una reflexión que nos aliente al futuro, un futuro que esté cargado de actitud de mutua ayuda, de tolerancia, de fe católica; pero de la buena, de un poder que se use para servirles a todos por igual. Esta es la parte por la cual no pregunta el Icfes, (Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación) al momento de hacer sus exámenes a los bachilleres.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Calma en medio de la tempestad


Papa Francisco/Foto: Conferencia Episcopal de Colombia-2017

Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Septiembre de 2017
@luisaguilarpe
Esta visita del sumo pontífice, representante de la Iglesia Católica, a Colombia, generó tantas inquietudes de católicos, creyentes y no creyentes, ateos y algunas que otras personas de diferentes religiones.
Inquietudes que me hicieron recordar un discurso de Gabriel García Márquez, que escribiera para una conferencia en Ixtapa- México en 1986; en el despliegue de ese escrito, deja ver la torpeza del hombre y su afán ciego por alcanzar el poder, aún a sabiendas que será objeto de destrucción por su propio invento.
El inicio de ese discurso dice: “Un minuto después de la última explosión, más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes en llamas derrotarán a la luz solar, y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo. Un invierno de lluvias anaranjadas y huracanes helados invertirá el tiempo de los océanos y volteará el curso de los ríos, cuyos peces habrán muerto de sed en las aguas ardientes, y cuyos pájaros no encontrarán el cielo. Las nieves perpetuas cubrirán el desierto del Sahara, la vasta Amazonía desaparecerá de la faz del planeta destruido por el granizo, y la era del rock y de los corazones trasplantados estará de regreso a su infancia glacial. Los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto, y los que hubieran tenido el privilegio de un refugio seguro a las tres de la tarde del lunes aciago de la catástrofe magna, sólo habrán salvado la vida para morir después por el horror de sus recuerdos. La Creación habrá terminado. En el caos final de la humedad y las noches eternas, el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas.“ [1]
Y lo cito como algo parecido al sufrimiento que ha padecido el pueblo colombiano con tantas vicisitudes desfavorables en el contexto social, económico y cultural, una nación que en medio de funestos acontecimientos, su gente se despierta con pie derecho y con la frente en alto para continuar en la lucha por el bien de su familia y el crecimiento del país.
En medio de todo persiste el mal que quiere acallar la alegría de las personas honestas y trabajadoras de un país que inmisericordemente fue mancillado y en algunos casos continúan mancillado por quienes presionan y obligan llevarlo por la senda del odio, más no la reconciliación.
Como invoca nuestra Constitución Política de 1991, artículo 19: “Se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva. Todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley”.  Siendo Colombia una nación que así lo determina, no quiero herir el sentir de otras religiones, al expresar en este escrito sobre la inmensa necesidad en los corazones de los colombianos de la llegada del  jerarca de la Iglesia Católica  a Colombia.
Una muestra de júbilo y bienvenidas fueron las manifestadas por muchas personas, que como lo vimos agrupó a tantos que se fundieron en un solo sentimiento y su presencia en algunas ciudades calmó los corazones ávidos de amor y quizás enfureció a los que en su mezquina creencia no encuentran significado en la gran cantidad de adeptos que tiene la Iglesia Católica en Colombia. Fue merecida esa visita, enaltece la fe en Dios, en el poder creer en la paz que nos merecemos, la misma que merece el mundo; ese que se encuentra en peligro por acciones de guerra y controversias que trascienden la espiritualidad del ser humano y pretende la creación de mortales armas que no permitirán más que solo muerte, desolación y miedo en un mundo anhelante de reconcilió y hermandad.
Un mundo que merece la atención de los grandes gobernantes de las naciones que presumen del poder, el poder; de someter, de esclavizar con políticas económicas y accionar belicoso lo que solo genera consecuencias o respuestas que tienden llevar a la especie humana a una extinción absoluta, tanto así que ni los creadores del mal encontraran espacio, porque el poco tiempo que les quedará, ya estará maldito y ocupado de manera abrumadora; como dijo nuestro extinto premio Nobel García Márquez, en su discurso “el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas”.

Referencias
[1] Huellas. Historia Socioeconómica de Colombia. Pág. 90. Edi. Voluntad. Bogotá. 1999.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Su majestad la danza: tradición dancística en Chiriguaná

Danza Santa y Sucia Milagrosa/Foto: Davinsón Troconis
Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Septiembre de 2017
@luisaguilarpe

Antes de la conquista, los pueblos aborígenes de América tenían sus expresiones desprendidas de su esencia, como naturalmente existen en toda civilización las manifestaciones culturales que con el transcurrir del tiempo se van transmitiendo de generación en generación, aún al ocasionarse una aculturación, siempre quedará un poco de muestra de una cultura a pesar de haber sido sometida a cambios impuestos por extraños. En la esencia aborigen queda la huella indeleble de los sueños, las vivencias y el sentir propio de un pueblo que se resistió a olvidar sus raíces.

Los aborígenes o indios tenían sus danzas para exaltar sus creencias y sus significados ancestrales. Se cuenta que las danzas practicadas por los indios se caracterizan porque se realizan en grupos para contar una historia o un hecho vivencial; como los matrimonios, antes de las cosechas o para recogerlas, la caza, la pesca o prepararse para la guerra.

Hoy se conoce que las danzas colombianas están influenciadas por los ritmos africanos, acompañados por tambores y otras percusiones, vestidos con grandes coloridos y movimientos cadenciosos. Después de la conquista los españoles dejaron notar sus danzas elegantes de salón en parejas, danzas cuyos movimientos por lo general se realizaban de manera horizontal y de forma acartonada. A pesar de todo tuvo gran influencia en nuestro sentir cultural el aporte negro, el negro que por su condición étnica sus cuerpos se convierten en auténticos medios de expresión al danzar; es así que en las regiones costeras de Colombia, se destacan las danzas al aire libre con gran expresión de todo el cuerpo de acuerdo a los ritmos. En Colombia aún se conservan danzas de origen africano, como El Mapalé, El Congo y El Currulao.

Según Edgar Rey Sinning:

“En Chiriguaná (Cesar) son muy tradicionales las danzas de Los Negros Colombianos y la de Santa y Sucia, en las cuales se expresa todo el contexto laboral en el que se desenvolvían los negros esclavos en esa subregión de la Costa Caribe. Santa y Sucia es la danza más representativa de las carnestolendas en esa población. Es una danza-teatro de profunda significación para los hombres negros, ya que los treinta minutos aproximados que dura la danza es un tiempo de éxtasis, de embriaguez estática en la que nos transportamos a un universo mágico de horizontes indescifrables, en el cual se revelan las condiciones reales de un mundo social afortunadamente desaparecido, como el de la esclavitud; en ella se muestra el conflicto de autoridad y la religiosidad.... Es la danza que permite la mayor supervivencia de una tradición folclórica de teatro callejero. Los participantes parecen poseídos por una gran efervescencia.”

Se dice que ambas danzas (Los Negros “Colombianos” –Cubanos- y La Santa y Sucia) son realizadas con características similares a las del Son de Negro, con movimientos similares, pintura de los cuerpos, acento marcado en las relaciones y otros elementos de identificación con la cultura negra. También es muy significativo resaltar la danza Cumaná: una representación de unas festividades de años anteriores.

En el aporte o escrito de Rey Sinning, se habla de la danza Los Negros Colombianos; pero según consultas y aclaraciones, el verdadero nombre es “Los Negros Cubanos”. Con respecto al cambio del nombre, Álvaro Vega, gestor cultural, investigador y coreógrafo, natural de Chiriguaná, dice:

<Esta danza la rescata en Chiriguaná Milciades Castañez en 1982 a través de un señor de apellido Paneso, de Curumaní y sin ánimo en crear un conflicto de derechos de autor, más bien con la honestidad de adaptarla a nuestra región, pues se le cambió el nombre de Negros Cubanos a Negros Colombianos, igualmente se le cambió algunos estribillos o el sentido original de algunos nombres de ciudades de Cuba por otros nombres de ciudades o pueblos de Colombia; por ejemplo por decir “Oooh pa’ la Habana me voy a la siembra e la caña; pa’ la Cauca me voy a sembra el algodón; entonces nosotros decíamos, pa’ Codazzi me voy a la siembra e la caña, pa’ El Paso me voy a sembra el algodon”; pa’ San Roque me voy a la siembra e cacao.

Mario de la Mar, coreógrafo de Maicao, Guajira, ha llevado al exterior esta danza con el nombre de Negros Colombianos. Lo que le ha dado un realce significativo a la danza, al igual que una importancia cultural a Chiriguaná en el aspecto de las danzas.

Entonces, el caso del cambio del nombre original de la danza, quizás se ha desvirtuado, porque al buscar la información con respecto a la importancia de la danza en el contexto cultural de Chiriguaná, una fuente de información secundaria entrega una versión que no coincide con la realidad de lo que aquí contamos anteriormente sobre lo que ocurrió con el cambio del nombre>

- Continuando la charla con Álvaro Vega sobre la actividad danzaría en el municipio, comenta-:

<Dentro de las danzas tradicionales de Chiriguaná recuerdo los Indios brincones, Los Negros de Santa y Sucia, Los Negros Cubanos, Las Kukambas, La Cumaná, Las Pilanderas, La Caza de la Tigra, Los Golero, Los Indios sobones, La danza de las panochas (actual), danza que ha tomado forma gracias al Maestro Miguel Angulo, natural del corregimiento de Rincón Hondo.

Si preguntamos: ¿cuál es la danza propia de Chiriguaná o de la región? pues particularmente yo diría que es la danza los Indios brincones e Indios sobones, ya que desde hace mucho tiempo se bailan en Chiriguaná y además tiene relación con los aborígenes que en otrora vivieron por estas tierras como son los indios Chimilas. Otras danzas que también podríamos considerar como propias son La Cumaná; en síntesis la Cumaná es una tambora o baile cantao, la Cumaná es una representación de unas festividades de años anteriores, que consistía en llevarle una fiesta de tambora a la persona que cumplía años; y en la actualidad la danza de las Panochas.

La Santa y Sucia, como danza y saber llegó a Mompox a través del río Magdalena y luego llega a Chiriguaná a mediados del siglo XIX, 1882, mucho tiempo después y conservándose la tradición, el señor Esteban García, la acogió desarrollándose el ánimo por bailarla; de igual manera ocurrió con los Negros Cubanos. A pesar de todo, digo que la Santa y Sucia hace parte de la identidad cultural de Chiriguaná.

Todas esas danzas e incluso danzas del Pacifico –prosigue comentando Álvaro Vega- fueron bailadas por el grupo “Estampas Chiriguaneras” del cual hice parte, siendo su director en ese entonces Milciades Castañez>.

El docente, Especialista Miguel Martínez, bailador de danzas y muy reconocido en ese arte por la jocosidad y estilo muy característico al danzar, dice sobre “La Santa y Sucia Milagrosa”, lo siguiente   <Un grupo de jóvenes amantes del arte dancístico entre los que se cuentan: Víctor Julio Pérez, Naime García, Luis Barboza, William Torres, Alberto Flórez, Hernán Martínez, Fabio Pérez, Álvaro Pallares, mi persona y otros que ahorita no recuerdo; para el año 1972 bailamos esta danza, su director era don José María Díaz, (Chema Díaz). Pero antes de nosotros bailarla, existieron otras generaciones que ya la habían organizado y bailado.

Con respecto al origen de esta danza pues no tengo información relevante ya que las  personas adultas como mi papá,  nunca nos informaron sobre la historia o signo de la danza. En ese momento, o en esa generación, la danza se bailaba con un solo tambor, que en su momento lo tocaba el señor Teobaldo Flórez. En adelante se le fue agregando otros instrumentos musicales; cuando la bailamos nosotros, otra generación, es decir, desde 1972.

En ese momento algunos danzantes le imponíamos más dramatismo, y eso pues entusiasmaba a los demás danzantes y observadores.

Recuerdo también la danza de Las pilanderas, esta era bailada por  hombres vestidos de mujer, salían a las once de la noche y comenzaban a bailarla de manera circular, te estoy hablando, según informaciones desde 1965.>

Le esencia étnica, es decir, el aporte autóctono de nuestros aborígenes, además de la etnia negra y al  hecho de que Chiriguaná fuese un paso obligado al interior del país y un lugar en donde se festeja el carnaval hace que la efervescencia y el gusto por las danzas de negros e indios tomen fuerzas haciéndose grande al encontrar personas amantes de las tradiciones que les encantaba bailarlas a manera de disfrute, ya sea en medio de una parranda.

Alcides Ríos Paba, gestor cultural de Chiriguaná, y quien ha mantenido viva la tradición de la danza Los Indios brincones cuenta sobre esta danza:

<La danza de los Indios brincones, así la conozco desde que la empecé a bailar, desde hace cuarenta años, inicié a bailarla a los veintidós años en el año de 1957, yo el signo no se lo conozco a la danza –es decir quien la creo- no sé quién la fundó, yo la aprendí a bailar con un señor de Mompox, llamado Encarnación Amaris y aquí en Chiriguaná por apodo le decían “Chon el Indio”, él vino aquí con esa danza de Los indios brincones. Dentro de las personas que empezaron a bailar esa danza en Chiriguaná están: Encarnación Amaris, Maria Picasa, Eugenia Duque, Natalia García Tafur.

Las personas que conforman la danza son doce entre hombres y mujeres seis y seis, se compone del cacique y una cacica>.

Apartes de las diferentes danzas:

ü  Danza Los Negros Cubanos

(Hablando)
Una rosa estoy jaciendo
por mandato re mi jamo
Con to y este trabajo
no re he podió contestá
Er yugo español e muy maro
no reconoce servicio
Si me sigue maltratando
ya no me ro voy aguantá
Re macheta ni se riga
re jacha no hay que jabrá
pero er buen comportamiento
ese si jerondestá,
por eso dice este negro, llorá corazón llorá,
(Canto acompañado con palmas, marcando el son)
Oooh (palmas) pa la Cuba me voy, pa la Cauca me voy,
pa la Habana me voy…

ü  La Santa y Sucia

(Cantado)
Arimemo aquí pa pregunta si po aquí está oro carnava (bis)
Que corre juya que corre juya (bis) que aquí no está
Querotenemos, querotenemos, querotenemos que encontrajá
si ro jayamos, si ro jayamos en esta posá(bis)
pues que se esconda y no sarga más (bis)
Que corre juya que corre juya (bis) que aquí no está
Querotenemos, querotenemos, querotenemos que arcanzajá
(Diálogo)
-¿Oiga seño carnava como no jandas juyendo?
ro venimos persiguiendo
Porque nos mandaron a llamá
yo me trajere consigo mi variente torcorá
pa probare a uste mi amigo
¡que re mi no se busla!

(Responde Carnaval)
-Yo jamás te he conocido, ni tu nombre te lo sé,
¡Negro insurgente atrevido yo llamarte! ¿para qué?

(Responde el negro)
-¡Yo no sabo mi seño; pero es ra pura rearidad!
¡Estábamos en mompo, cuando nos mandó a llamá!
¡y agora dice que no
así pue que uste verá!
¡Y le abiecto que yo re ponga mi valiente torcorá
entonce si va sabe de té con ra yuca asa!
y aquí te ra vo a poné pa ve cómo te va
¡Ay ya ro encontramos..! ¿A dónde está?,
¡dare una sumba, a carnaval!
¡ay torita junta..!

ü  Danza La Caza de la tigra

(Cantando)
Francisco mato la tigra, francisco
no mató na
Francisco lo que mató, fue una culebra mapaná,
fue una culebra mapaná (bis)

ü  Las Pilanderas

Por esta calle me voy
por la otra doy la vuelta,
la mujer que a mí me quiera
que tenga la puerta abierta(bis)

ü  Danza Los Coyongo

¿Qué querey come coyongo?
Platanito asao coyongo.
¿Qué querey come coyongo?
Platanito asao coyongo

ü  Danza Los Golero

(Dramatizado)
Salía el tigre y mataba al burro

(Habla el rey golero)
¡Soy el rey de los goleros, traigo un moco colorao!
Para comer la muertesina las extermino con cuidao,
¡Yo soy la guara frondosa que vengo
de altas lomas!                                                                       
no hay comida que yo coma                                                                
que no la encuentre sabrosa

miércoles, 19 de julio de 2017

Andrés Emilio Beleño Pava: juglaría y tradición en Chiriguaná (II)



Andrés Emilio Beleño/Foto: Períodico El Pilón

Por: Luis Alcides Aguilar Pérez
Julio de 2017
@luisaguilarpe
Nació en Chiriguaná el 29 de septiembre de 1948. Hijo de Olga del Socorro Pava Acosta y Francisco Nicanor Beleño Rojas, ambos naturales de Chiriguaná, Andrés es el mayor entre 19 hermanos. Verseador, compositor y cantante destacado.
En abril de 1979, llegó a la capital mundial del vallenato, para participar en el primer concurso de piquería del Festival de la Leyenda Vallenata, donde logró destacarse con la corona. Desde entonces se radicó en Valledupar.
A los 31 años de edad disputó el título de Rey de la Piqueria con Guillermo “El Mono” Arzuaga y Rubén Toncel “El Turpial de Pondorito”.
Andrés está consagrado como uno de los repentistas más importantes de la región, su rima jocosa, lo ha favorecido de tal manera que en su haber tiene ganado aproximadamente 50 festivales en todo el país.
Además hoy día está consagrado como uno de los compositores que guarda la esencia y poesía del vallenato tradicional, al expresar en ellas la cotidianidad de hechos propios de la región, del amor, las penas y alegrías del ser humano. Sus canciones llevan impresa un sello muy particular en la gracia y encanto de sus versos, jocosidad que sobresale en sus composiciones con el ritmo de puya. Sus puyas son muy apetecidas por los participantes del Festival Vallenato.
Su producción musical es abundante. Su repertorio guarda connotadas expresiones musicales, algunas inéditas; puyas, merengues y paseos. Dentro sus obras musicales se destacan: “La Campana”, incluida en un trabajo discográfico de “Poncho” Zuleta, El Nobel del Amor; “La Vejez”, en la voz de Alex Manga y el acordeón de Omar Geles (Los Diablitos), “La vi corriendo”, grabado por Jorge Oñate y “Así es la vida” que pegó en su momento con Fabián Corrales. Sus éxitos más recientes son “El gorrero” interpretada por Mono Zabaleta y  “Meneando la batea” interpretada por Jorge Oñate.
Dentro de su producción musical se puede destacar los CD “Cultura Parranda y Folclor”, “Mi Cocho Pechocho” y luego se la jugó con la producción “El Rey de Siempre”, con el acordeón de José del Carmen “Carmencito” Mendoza (Q. E. P. D).
En la actualidad sus hijos son reconocidos músicos del folclor vallenato. El primero como acordeonero; el segundo, es guacharaquero. Sufrió la pérdida de su  hijo Francisco José Beleño, cajero de los K Morales, en su momento, quien murió en un accidente de tránsito en Valledupar.
En entrevista que le hiciera el periodista chiriguanero don Oscar Rosado Arzuaga, Andrés Emilio Beleño, comenta a manera de consejo para las nuevas generaciones de repentistas, lo siguiente:
“La piquería es innata, se puede aprender a organizar los versos. Es muy difícil aprender el repentismo, pero todo en la vida es posible aprenderlo. El mejor consejo es dedicarse a improvisar, que dejen de lado los versos de cajón o aprendidos, que eso no los llevará a ningún lugar.”
En la actualidad Andrés Emilio Beleño continúa con su pasión musical, componiendo canciones y ejercitando la voz en diferentes parrandas vallenatas.