CHIRIGUANÁ. HISTORIA Y CULTURA







I. Reseña histórica

III. Proceso de poblamiento.
Siglos XV-XVIII

IV .Características  demográficas  
y desarrollo


VIII. Mitos y leyendas


-I-
1.1.1. RESEÑA HISTÓRICA

Es conocido un itinerario histórico planteado por arqueólogos y etnólogos en sus continuas investigaciones acerca del poblamiento de América, estos mismos estudios fundamentan razones que encausen a una posible realidad. Según los datos disponibles, tenemos los siguientes aspectos:

Paul Rivet Antropólogo Francés creó la teoría “Oceánica o poli racial”, la que destaca afirmando que la población indígena americana es el resultado de migraciones procedentes de Asia, Australia, Polinesia y Melanesia; lleva el nombre de oceánica porque los diferentes lugares de origen que Rivet atribuye a los indios están frente al Océano Pacífico. Para sustentar su teoría Rivet permaneció en América del Sur durante seis años, viendo los habitantes de los valles interandinos; lo que le permitió aportar argumentos lingüísticos y antropológicos que tienden a probar esta tesis. Es así que en sus investigaciones encuentra parentesco lingüístico entre algunos de los grupos que habitaban la costa pacífica americana y algunos de los pueblos de la polinesia.

Mapa 1
Rutas múltiples de la inmigración paleolítica a América
Mapa en: Primeros pobladores de América, Historia. 

Los fundamentos que esgrime Paul Rivet para sostener su teoría son:

A) Antropológicas, similitudes antropológicas entre los habitantes de la Polinesia, Melanesia y Micronesia con las tribus más meridionales de América (Tierra del Fuego y Patagonia). B) Lingüísticas: Semejanzas entre las raíces de la lengua australiana y de la lengua Con (fueguinos). Rivet da ejemplos concretos, así en castellano la palabra piedra, en australiano es duruk y en lengua Con, druka; en castellano hueso, en australiano es ko y en lengua Con es kó.
C) Culturales: Sostiene Rivet que el cultivo del algodón, del camote y el cultivo en terrazas son de origen australiano.

Como pruebas etnográficas presenta algunos hallazgos de objetos de carácter polinesio o melanesio en América:

ambos grupos usaban mantas de piel, habitan chozas en forma de colmena, practican el trenzado en espiral, emplean barcas fabricadas con pedazos de corteza cosidos unos con otros. Los ornamentos para la nariz, las placas pectorales, entre otras.

Según Reichel-Dolmatoff (1989), “la escasez de investigaciones sistemáticas y, ante todo, de resultados significativos y comprobados, hace muy difícil obtener una visión histórica de los grupos humanos más antiguos del país” (p. 29).

Conociendo la historia redactada por cronistas de Indias, sobre el proceso que algunos llaman “descubrimiento”, a la llegada del europeo a tierras para ellos desconocidas, se encontraron con personas que denominaron indios; personas que vivían de la pesca y la recolección de alimentos silvestres, cruzaban el Istmo de Panamá y el Darién en dirección al Sur. En este largo proceso en la costa Atlántica continuó el desarrollo de culturas sedentarias agrícolas vecinas a ríos y a lagunas.

Según Melo (1977), “en la región de la Guajira se ha adelantado una investigación en el Río Ranchería, partes baja de la Sierra Nevada y el Valle del Cesar, destacándose hallazgos sobresalientes referentes a una avanzada cerámica bicolor con influencias centro americanas” (p.68).

Existe la inquietud respecto a que “Los Indios parece haber abandonado la zona antes de la llegada de los españoles, quizás por la transformación del clima local, que se fue haciendo desértico: hacia 1500 quedaban algunos restos en los valles de los ríos Seco y Badillo” (Ana María Groot, historia).

Otros aspectos destacados sobre la Colombia prehispánica son las investigaciones adelantadas por destacados antropólogos y de acuerdo a datos históricos se dice que a mediados de 1500 la mayor parte del territorio colombiano, entre ellos, la Costa Atlántica y los Valles fluviales inter andinos, se encontraban poblado por diversos grupos indígenas, de los cuales se sabe muy poco, y las relaciones entre unos y otros son bastante escasas.

Lingüísticamente se han clasificado los idiomas de buena parte de los Indios colombianos en los grupos Caribes, Chibcha y Arawak, los Arawak se encontraban en la guajira y otras partes del territorio Nacional, como los Llanos Orientales; los Chibchas comprendían los Chibchas del Oriente del país (muiscas), los Cuevas y Cunas del Darién, los Tayrona, y algunos grupos del Sur (Páez) y de las vertientes orientales (Tunebos).

De acuerdo a Melo (1977), “los Caribes incluían los Indios del Magdalena (Pantagoras, Muzos, Panches, Pijaos) y al menos parte de los pueblos de la costa Atlántica y del río Cauca. Aunque el historiador y etnógrafo Hermann Trmborn incluye a los Indios del Valle del Cauca entre el grupo Chibcha” (p. 71).

Dentro de los habitantes del Valle del Magdalena y sus vertientes, existe cierto acuerdo fundamental entre los antropólogos para identificar a los diversos grupos existentes en las vertientes y el valle del Magdalena, al menos de la región de Simití hasta Neiva, como comunidades Caribes, que habían realizado una penetración reciente a lo largo del río y sus principales afluentes. Así, entre estos se mencionan Chiriguanos, Sondaguas, Pantagoras, Yariquíes, Pemeos, Opones, Carares, Muzos, Colimas, Panches y Pijaos. Etnográficamente existe una gran similitud de costumbres entre los indios de esta región, con excepción quizás de los Sondaguas y Pacabuyes, entre las bocas del Cesar y las del Lebrija, notables por la existencia de poblados como Tamalameque y Simití. Todos los otros son caracterizados como belicosos, valientes y renuentes a aceptar todo tipo de sujeción a los europeos.2

Las anteriores informaciones nos permiten comprender que a la llegada del elemento blanco a territorio americano se encontraron con culturas ricas en manifestaciones de la época. Por otra parte dentro de esas mismas culturas encontramos los significativos Indios colombianos, los cuales se iban adaptando a las condiciones surgidas en sus momentos, es así que al llegar los españoles a las costas colombianas encontraron poblaciones, algunas con gran número de bohíos de manera dispersa, cada población, según los cronistas españoles.

De acuerdo a Reichel-Dolmatoff (1951).
Las culturas del río Ranchería y del río Cesar, no se diferencian de un modo notable, existen variaciones pequeñas pero significativas. Los antiguos habitantes del río Cesar dejaron restos abundantes de piedras y manos de moler, así como de grandes platos discoidales para tostar, que indican un sistema agrícola basado principalmente en el cultivo del maíz. Sin duda el hábitat de la cuenca del río Cesar ofrecía mayores posibilidades económicas, por la fertilidad de las tierras y la relativa abundancia de aguas permanentes. Sin embargo, el tamaño de las aldeas parece haber sido de menor extensión, que las del Ranchería

Afirma Reichel-Dolmatoff (1951), que:
La cuenca del río Cesar es de gran relevancia, por el hallazgo de varios sitios de contacto que ponen en relación cuatro áreas vecinas: Ranchería, Cesar, Sierra Nevada y Bajo Magdalena. Estas evidencias muestran que el alto río Cesar fue una zona de traslado, en donde se encuentran múltiples influencias en una y otra dirección. La zona fue en época prehispánica un verdadero cruce de caminos, tal como lo sigue siendo hoy (p. 288, 289).

En la Sierra Nevada de Santa Marta en los alrededores de sus vertientes se encontraba una gran población indígena. A la llegada de los primeros exploradores europeos o españoles, algunos de los cronistas de la época se sorprenden de la significativa cantidad de pueblos indígenas observados. Para comprender mejor la complejidad de las poblaciones encontradas e ir llevando una relación de conocimiento sobre el terreno, el territorio lo dividen en provincias, con el paso del tiempo, esta caracterización ocasiona constantes dudas presentadas al precisar la ocupación y el poblamiento Chimila a la llegada de los españoles.

Mapa 2
Visión de los españoles respecto de las provincias indígenas del siglo XVI en la gobernación de Santa Marta

Fuente: Ilustrado con información de –mapa- de Álvaro Chavez Mendoza, Jorge Moralez Gómez, Horacio Calle Restrepo, Historia; citando a Reichel-Dolmatoff. 1951.

“Los Chimilas conocidos en la literatura etnológica como Simiza, Simza, Shimiaya, Chimile”;3 es posible que los españoles en el transcurrir del tiempo al ir conociendo parte de las costumbres y la lengua del
indígena, en ciertas ocasiones comienza a agregarle a los nombres de las poblaciones indígenas unas significaciones adaptables a un fácil uso del idioma español, o respetan la toponimia de la cultura en cuestión; de ahí que se argumenta con relación a que el nombre de Chimila fue acuñado por los primeros españoles que irumpen en la cultura aborigen.

Otro aspecto sobre el etnónimo Chimila “Ese nombre obedeció a que entre ellos se encontraba un “yndio principal llamado “Chymila” (Lucas Fernández, p.135).

Las referencias históricas aducen que a la llegada del español, los Chimilas tenían bajo su dominio un extenso territorio, que limitaba desde las estribaciones de la sierra nevada de Santa Marta  por el norte, hasta la confluencia del río Magdalena con la Ciénaga de Zapatosa por el sur, el este estaba definido por el recorrido del río Cesar y se extendía hasta encontrarse  por el oeste con el río Magdalena. Esta demarcación del territorio deja notar que todos los grupos humanos aborígenes que se encontraban  entre las estribaciones de La Sierra Nevada y el río Magdalena tenían una afinidad o pertenecían al pueblo Chimila.

El territorio brindaba las características ideales de un ecosistema adaptado a sus formas de ocupación y organización espacial de los asentamientos Chimila: Primer ecosistema, ubicado en la llamada Depresión Momposina, es ribereño y rico en una compleja red de ciénagas. El hecho de que los habitantes de estos asentamientos aprendieran a convivir con el río, da origen a que se les denomine como una cultura anfibia. El segundo ecosistema ubicado en la subregión de las llanuras centrales, con terrenos ondulados, planos, bañado por las aguas del río Ariguaní, el cual en esa época se encontraba cubierto por una espesa vegetación del tipo de selva húmeda  tropical, lo que influyó para que los habitantes de esos asentamientos vivieran dentro de una cultura puramente selvática.

Mapa 3
La Depresión Momposina y la Costa Atlántica
Mapa en: Orlando Fals Borda, Historia

“En 1578 al resaltarse la diversidad cultural y lingüística de la región, se afirma que los nativos del Cesar tienen diferentes lenguas en general y en particular no hablan ninguna. Tales como coabaos, buredes, itotos, cariachiles, tupes y xiriguanos eran algunos de los grupos que poblaban el área”.4

1.1.2. Origen del Nombre de Chiriguaná
Es importante acotar que el español o europeo que colonizaba, por lo general, los nombres que les iban dando a esos lugares en donde se iban estableciendo, eran nombres relacionados con su patria y sus apellidos o santos de su devoción. En este caso se nota que en la actualidad se encuentran poblaciones con nombres aborígenes, ejemplo: Chiriguaná, Tamalameque, Curumaní, Chimichagua, y otros. Con lo que se deja en claro que todos estos territorios y sus nombres parten de una esencia prehispánica y de ser por lo que se explicó anteriormente, es propio tener la idea que poblaciones como la hoy Chiriguaná conservan en su particularidad originaria el nombre propio de alguna población indígena; en este caso analizando lo ya estudiado se conoce sobre la existencia de los indios Ciriguanos, Guiriguano, Xiriguanos, Giriguano o Chiriguanas.

La primitiva población se presume que habitaba gran parte de las riberas del río Cesar, costado occidental de la actual población y los alrededores de las ciénagas, de igual forma al norte de la actual población. En el vasto territorio que en el siglo XVI los españoles denominaron la Provincia de Los Giriguano (Ver mapa 2).

Es posible que en ese mismo espacio de provincia existiesen otros grupos indígenas que por la gran cantidad de los mismos era preciso encontrar indios Pampanillas, Tupe, Malibú (de los ríos y de las ciénagas) y otros que confluían esporádicamente por el amplio territorio, mismo que en determinadas ocasiones confundió al español al momento de hacerse una perspectiva de población con respecto a cada grupo allí existente.

Según Melo (1977), “los indios del Valle de Upar (Ríos Badillo, Guatapurí y Cesar) parecen haber conformado muy densas poblaciones, por los informes de los cronistas y conquistadores, pero poco se sabe de su cultura, pues desaparecieron muy rápidamente“(p. 73).

Es importante destacar que en la abundante referencia histórica en la época de la colonia sobre Chiriguaná, al consultar sobre el grupo indígena (Ciriguanos, Chiriguanas, Guiriguano, Xiriguanos, Giriguano), siempre se denota que hace referencia al indígena concentrado en la región que en ese entonces comprendía la provincia de Santa Marta. Por el contrario del grupo indígena Xiriguanaes, según Marta Herrera (2006), -mapa n° 5, p. 130- lo asocia o relaciona con la etnia del mismo nombre ubicada en lo que hoy se conoce como Norte de Santander, en lo correspondiente al siglo XVI.

Por lo tanto los primeros habitantes de Chiriguaná hacen parte de esa estirpe de indios que de una u otra forma se establecieron en un determinado lugar y por las circunstancias del tiempo o sucesos necesitaban de un constante de su población, pero su esencia de vida y significado humano e histórico hoy nos ocupa y es fundamental reconocer su importancia en el ámbito cultural y etnográfico de la actual Colombia.




-III-
PROCESO DE POBLAMIENTO.
SIGLOS XV-XVIII

3.1. CARACTERÍSTICAS ANTROPOLÓGICAS
Las investigaciones realizadas sobre las culturas indígenas colombianas dentro de un aspecto significativo ha tenido en cuenta la presencia de dos troncos genéricos; los Arawak y los Caribes que con múltiples derivaciones ocupaban lo que los antropólogos han llamado Área circuncaribe, en lo que incluyen todos los territorios costaneros de Colombia, Venezuela sobre el Océano Atlántico.

Datos históricos confirman que para el siglo XVI, la costa se encontraba habitada por diversos grupos indígenas dentro de los cuales se destacan algunos que por circunstancias de interacción con los españoles han sobresalido, tales como: Los Tairona, Sinú, Chimila, Motilones, Guajiros y Caribes. El Valle de Upar y el río Cesar, atendiendo los informes de los cronistas, se conoce que se encontraba habitado por un importante número de tribus: Caonan, Coronudos, Burede, Bubure, Dubey, Giriguano, Pacabuy, Sainirua, Sondagua, Tupe, Acanayutos, Alcoholados, Caribes, Pampanillas, Tomoco.

En todo este proceso es posible notar que el grupo indígena encontrado por los “conquistadores” al norte y occidente (valle de río Cesar) del entonces Chiriguaná, fue el Giriguano, entre otros. Así se desprende de la siguiente información histórica que dice:

“Desde 1529, el Gobernador García de Lerma al dominar las tribus Betomas y Taironas, las más cercanas a la recién fundada ciudad de Santa Marta, no aleja tanto a las tribus, por el contrario, en el transcurrir del tiempo, la resistencia indígena se hacía cada vez más fuerte. Surge la necesidad de entrar a combatirlos, por ello “Pedro de Lerma - Sobrino del Gobernador- entró a sangre y fuego por la provincia Chimila; y por el oriente, el aleman Ambrosio Alfinger (1532) avanzó como un turbión desde Coro (Venezuela) por el Valle del río Cesar de donde había ahuyentado a los Tupes, Giriguanos y Pocabuyes (malibúes de la ciénaga), […] sin dejar otro recuerdo de su paso que la destrucción.”7

Este hecho le ocasionó a la casa alemana Welser un desacuerdo con la corona española, ya que se “acusaba a Alfinger de haber destruido y aniquilado a la población indígena que encontró a su paso, además de entrar al territorio que no correspondía a dicha casa sino a la Gobernación de Santa Marta”.8

Por la gran influencia Chimila en la región de movilidad de los Giriguanos es preciso destacar que estos eran asentamientos de los Chimila, es decir, los Chimilas dominaban hasta un área de ocupación tradicional; como ya se trató, por lo cual Gutiérrez Hinojosa (1992), dice:

El territorio Chimila, dada su enorme extensión, estaba dividido para asuntos de administración y gobierno en dos grandes comarcas: la de Upar y la de Pocabuy. La comarca de Upar se extendía desde el río Ariguaní hasta las inmediaciones de Fonseca y Barrancas, comprendiendo las siguientes tribus: Garupares, situados entre los ríos Garupar y Ariguaní; los Upares propiamente dichos, localizados entre los ríos Garupar y Guatapurí; los Socuigas, situados entre los ríos Guatapurí y Badillo; los Itotos, dispersos por Urumita, Villanueva y sus alrededores; y los Cariacheles, que se extendían desde El Molino hasta Distracción, Fonseca y Barrancas.

Por su parte la comarca de Pocabuy tuvo su gran centro en el actual Tamalameque (Thámara) y se caracterizaba por la existencia de grandes poblados tales como Sompallón (El Banco), Cipagua, Zapatosa, Sempechegua, Soloba, Chimichagua, Zopatí, Malibú, Zarare, Chingalé, Nicaho, que tenían una serie de caminos que se entrecruzaban y se comunicaban con Chiriguaná ( p. 148, 149).

Hoy la historia de la “conquista” nos permite información sobre los Chimilas, los cuales, al parecer no eran totalmente nómadas o recolectores. Pero tampoco era un pueblo disperso. Sus pueblos los construían como un conjunto de grandes bohíos circulares en medio de los cuales había siempre uno mayor, estos bohíos eran de palma y vara con techo cónico. Sus poblaciones se intercomunicaban mediante una red de caminos y a sus alrededores grandes zonas de cultivo, en donde se producía maíz, algodón, ñame, frijol, batata, achiote, tabaco, auyama, abundante caña brava, materia prima para la elaboración de las flechas.

Las parcialidades indígenas desprendidas de una generalidad étnica en tiempos prehispánicos quizás dejaba notar la presencia de grupos cercanos unos de otros y de marcada influencia en lo que hoy son los departamentos de Magdalena y Cesar, es así que existe entre poblaciones cercanas como Curumaní, Chimichagua, Tamalameque, Zapatosa, Chiriguaná, unos datos históricos que asocian a cada una de las anteriores poblaciones con grupos indígenas como Tupes, (Malibú - Pocabuy); grupos que de una u otra forma incidieron en el poblamiento inicial de la zona, de tal manera que su marcada presencia en sus territorios han dejado vestigios o restos “municipio de Chimichagua, Corregimiento de Saloa y en la isla del Barrancón, en la ribera oriental de la laguna”9, que han permitido escasamente identificar o asociarlos con el grupo aborigen  al cual pertenecían en su esencia cultural.

Al norte de Chiriguaná específicamente en una de sus veredas llamada Agua Fría - poblado ubicado en la parte plana del municipio, cuyo alrededor existen muchas fuentes de agua como el arroyo Similoa, caños como Mateo; es decir un lugar que corresponde a generalidades físicas muy tenidas en cuenta por nuestros primitivos pueblos indígenas para realizar sus asentamientos - en la parcela de los hermanos Padilla Nieto se han encontrado innumerables trozos de tiestos de arcilla o cerámica  (Ver foto muestra 2), los que en muchas ocasiones han sido destruidos por el campesino que labra la tierra y al hacerlo se encuentra con restos correspondientes a anteriores pobladores de la región; algunos de estos aspectos de significado arqueológico fueron observados por los arqueólogos del consorcio “Consol” - Ruta del sol- Celia Álvarez y Álvaro Botiva Contreras; este último director de la parte arqueológica de “Consol” y ex miembro del Instituto Colombiano de Antropología e Historia - ICANH; concluyendo, de acuerdo a sus estudios por la región y comparaciones con otras muestras arqueológicas de la zona, que, los “restos cerámicos corresponden a la cultura Malibú, periodo tardío o época de contacto con los españoles, siglo XV”. Los indios correspondientes a esta región al parecer se concentraban en la ribera occidental del río, según Striffer, “Chétzar” -agua calma-; como le llamaban los indígenas del lugar, o Cesar como le llamaron los españoles, abarcando de igual manera muchas de las partes planas de las amplias sabanas que en ese entonces se encontraban en medio de un paso o camino obligado de “conquistadores” o colonos que intentaban llegar al interior del hoy país Colombia.

Con respecto a lo anterior, el cronista Fray Pedro de Aguado, reporta que Jiménez de Quesada: 
Partió de Santa Marta, luego de haber pasado la región Chimila, llegando a una ciudad indígena llamada Chiriguaná, el 6 de mayo de 1536, situada al norte de la laguna de Zapatosa. Luego se dirigió a través del Magdalena, penetrando en la provincia de los Pacabuey, de la cual, la principal población estaba comandada por el cacique Tamalameque, y quien dominaría las lagunas de Tamalameque y las atravesadas por el río Cesar.

Por tanto al hablar respecto a la sobrevivencia de los indios de la región, es fundamental reconocer que el constante asedio del que fueron objeto por parte de los blancos, sometiéndolos y exterminándolos desde los primeros años de la conquista para lograr sus objetivos y las enfermedades no comunes en este territorio con las cuales arribaron algunos españoles, mermó en gran número su población; según César Cervera (2015), en “La conquista de América”, comenta que: “La epidemia de viruela fue seguida por la de sarampión, entre 1530-31; el tifus, en 1546; y la gripe, en 1558. La difteria, las paperas, la sífilis y la peste neumónica también golpearon fuerte en la población”, además que los ubicados en las partes planas o bajas y a orillas de las grandes fuentes de agua de la zona, también fueron constantemente arrinconados por los Motilones o algunos reductos de ellos. Estos, los Motilones, desde la conquista, vivieron hasta finales del siglo XVI, su territorio era extenso albergando por el este de la población, parte de la Sierra de Perijá hasta el Lago de Maracaibo.

De acuerdo a datos históricos se conoce que los Motilones fue una cultura con gran instinto guerrero y por lo general sometía a otras aborígenes. Su belicosidad fue un gran problema para los españoles quienes en más de una ocasión se enfrentaron con ellos.

El carácter guerrero de los Motilones les permitía internarse en lo profundo de la serranía y como táctica de guerra o por necesidad en determinadas ocasiones bajaban de la sierra, atacaban y regresaban a ella. Muchas referencias históricas los relacionan con el gusto por la carne humana, a la que acudían en momentos de crisis alimentaria. A razón de la anterior afirmación varios historiadores coinciden en afirmar que el canibalismo solo existió como práctica ritual.

Foto muestra 2
Fuente: el autor

Martina Beleño Ríos, habitante de Chiriguaná, contaba sobre las constantes incursiones que hacían los indios al bajar de la serranía; esto ocurre a mediados del siglo XX: “En algunas ocasiones, grupos de mujeres íbamos a cortar leña, llegábamos hasta los límites con Curumaní y debíamos tirar las cargas, regresar en silencio y apresuradamente, porque el indio acechaba para atacar con sus flechas”; por lo general esto ocurría en lo amplio de la sabana espesa o cerca de la serranía. Por lo que se ha argumentado, estos eran indios denominados Motilón - Bari, un reducto de los primitivos Motilones. Esta presencia de los indios también era habitual en las estribaciones de la serranía del Perijá en inmediaciones de Poponte.

En tiempos de la colonia, algunos misioneros católicos emprenden la ardua labor de redimir a la fe católica y a la “civilización” a la numerosa tribu de los indios Motilones; como también, muchos de ellos prefirieron quedarse en lo profundo de la sierra.

En algunos escritos de los cronistas de la época de la conquista se registra sobre la actitud pacífica de algunos indios, tanto que contribuyeron de guías de los colonizadores; al parecer al paso del Licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada por la población de Chiriguaná, se encontró con unos indios mansos; allí fueron recibidos con prudencia y amistad.

Lo anterior deja claro la existencia de un primitivo poblamiento indígena prehispánico llamado Chiriguaná, en mención de los indios del lugar; un pueblo de mucha importancia histórica por encontrarse en medio de las llanuras centrales de la época en las riberas del río Cesar y de igual manera, por servir de referencia para, de forma de coordenada, poder ir avanzando en busca de los objetivos económicos de la colonización a favor de los llamados “conquistadores” y de la misma España.

Otro aspecto muy significativo y dinámico en el fortalecimiento de los llamados conquistadores, y que más adelante dejaría ver resultados de poblamiento, es lo ateniente a los datos históricos de Fray Pedro Simón  reseñado en sus escritos “cuando don Alonso Luis de Lugo – hijo del adelantado Pedro Fernández de Lugo, gobernador de Santa Marta - se había adentrado por El Paso del Adelantado con ganado vacuno, que luego, algunos se perdieron en los ancones y sabanas, para reproducirse de manera extraordinaria”, suceso ocurrido posiblemente a finales de “1543”.10

Según Fals Borda, “tiempos después (1605) este evento fue aprovechado por un vecino de Mompox, el capitán Bartolomé de Aníbal, fundador de Becerril del Campo, quien hace concierto con las autoridades reales para capturar y llevar ganado vacuno a las plazas de Tolú y Cartagena. Luego, hacia 1680, aparece como propietario de El Paso, don Francisco Verdugo Coello, Vecino de Santa Marta” (p. 85B).

En medio de todo, los de Mier y otros españoles aprovechando aquel ganado cimarrón, realizan allí sus primeras haciendas, la más importante de las mismas fue la de los Mier llamada Santa Bárbara de las Cabezas. Con respecto a este episodio Fals Borda, dice que: Las Cabezas era una hacienda inmensa de unas cuatro leguas por lado (unas 42.000 hectáreas).

Una casona de tres grandes puertas y ventanas de madera la distinguía de las demás fincas. A ella venían los dueños blancos de vez en cuando en largas caravanas de mulas y caballos enjaezados, con el séquito de esclavos.

En 1778 al realizarse un inventario formal en las Cabezas, se encontraron 57 esclavos Carabalí. Los Mier tuvieron que llevarlos para que trabajaran e hicieran producir la tierra, porque debido a la devastación del conquistador Ambrosio Alfinger en el siglo XVI, en esa región no habían quedado indios (p. 84A).

–Algunos de estos mismos esclavos, más adelante escapan de sus dueños para después formar asentamientos-, Villa, Villa, refiriéndose a una entrevista que le realiza a Bruna Josefa Imbrecth, La Loma de Potrerillo, -en el municipio de El Paso, Cesar- abril de 2010, dice:

Estas haciendas fueron importantes porque en ellas vivían los esclavos que hicieron todos estos pueblos de por aquí, de ellos venimos nosotros, mire, que tanto es así que el papá de la abuela mía, no sabía hablar bien el español porque era africano de esos que fueron traídos como esclavos, ellos se fugaron de esos lugares cuando era el tiempo de la guerra, a ellos les ofrecieron que si peleaban iban a quedar libre y lo que ellos hicieron fue esconderse o huir donde no los encontraran y los apresaran, con el tiempo salieron del monte(obra cit.pag. 83).

Fals Borda, “La familia de Mier se convierte en una de las más grande propietaria de la tierra costeña, al extender su dominio en las tierras desocupadas de los indios, compradas a propietarios anteriores– como el señor Verdugo Coello - mediante el mecanismo llamado mercedes de tierras” (p. 85B). –Mercedes de tierra, era una institución jurídica de la Corona de Castilla, aplicada en las colonias de América, y consistía en la adjudicación de predios en beneficio de los vecinos de un lugar, lo que se realizaba como método de incentivar las colonizaciones de las tierras conquistadas-.

Con respecto a esta familia Fals Borda, refiere: Son dos hermanos Juan Bautista y José de Mier y la Torre, a comienzos del siglo XVIII, se establecen en Mompox, ellos haciendo parte de una de las familias distinguidas de españoles en la colonia comienzan a ocupar altos cargos; El Marqués de Santa Coa Juan Bautista de Mier consiguió que se le nombrara juez, oficial real y tesorero de la Villa de Mompox, […] hasta su renuncia en 1735 (p. 81B).

Desde Mompox, los de Mier realizan excursiones exploratorias a una región en donde el ganado cimarrón era abundante, las sabanas de El Paso del Adelantado, además de buen pasto para la ceba de los animales proceden a interesarse a formar estancia o hacienda, comprando a mediados del siglo XVIII, las tierras de la hacienda cuyo nombre se mencionó anteriormente.

De acuerdo a lo anterior, se cree que en el siglo XVII se inicia en esta región la ganadería como tal, es decir, como fuente primordial apta para poblamiento, repoblamiento o fundaciones por parte de los españoles; fue factor esencial para ello las sabanas ricas en pasto, lo que alentó el interés por estas tierras, viniendo, de esa manera, el establecimiento, en estos lugares, de personas que inciden en la formación de las unidades productivas que, por lo general, a la llegada del blanco español a estas tierras, se hicieron soluciones productivas. Teniendo como fundamento la necesidad de la producción agrícola y ganadera, para abastecer a Cartagena y para el laboreo, se utilizó al negro esclavo, esto a su vez, más adelante, determina una población agregada a una ya existente, en cuanto a  los sitios específicos de la gran región de ese entonces, ocasionándose nuevos núcleos urbanos.

Para organizar poblaciones era necesario o fundamental la exigencia, indispensable, el suministro de ganados para formar hatos con que alimentarse los vecinos y a cada poblado se le adjudicaban tierras comunes de labranza y redondas para las reses.

Solo en 1543 Alonso Luis de Lugo inició la expansión de la ganadería en la costa Caribe al desembarcar en la Guajira gran cantidad de ganado vacuno procedente de las islas Canarias y bajando por el Valle de Upar hasta llegar a Santa Marta;-como se dijo anteriormente en el evento de la perdida de ganado en El Paso del Adelantado-. Todo lo anterior desvirtúa una posible fundación de Chiriguaná en 1530.

Es posible que como consecuencia del aprovechamiento de los animales reproducidos de los perdidos en las sabanas de El Paso del Adelantado, y dentro de la posibilidad de otras expediciones con ganado abordo, por estos lugares; se haya dado un repoblamiento, en este caso de españoles, en 1545 en la zona de Chiriguaná; tal teoría aún no se ha fundamentado a través de datos históricos ampliamente reconocidos o con significativo contenido de evidencias. O también se puede considerar un posible repoblamiento en 1610, con el auge de la ganadería de un vecino de Cartagena de Indias de nombre Pedro Juan Hernández; de quien datos históricos hablan considerándolo fundador de Chiriguaná, a lo cual Simón Martínez y Jorge Iguarán dicen: “Hernández llega a la región a comienzos del siglo XVII, lo cual hace imposible que haya fundado un pueblo que tuvo resonancia y trayectoria durante todo el siglo anterior, como está registrado en las principales obras de los cronistas, escritas durante el siglo XVI o posteriormente” (p.159).

De igual manera también existen datos históricos ampliamente difundidos sobre la fundación de Chiriguaná por parte de don Luis de Rojas, señor este que al parecer llega procedente de España a finales del siglo XVI, como así lo evidencia Joaquín Acosta, en su investigación sobre “Descubrimiento y colonización de la Nueva Granada” capítulo 19 y en el cual dice: “Año de 1571, en que vino de España como Gobernador don Luis de Rojas, sucediendo al capitán Luis Manjarrés quien ejerció las funciones de Gobernador –de la provincia de Santa Marta-”, esto cuando ya se ha estudiado lo referente a que Chiriguaná es una población prehispánica, como así se ha acreditado en el transcurrir de los datos históricos examinados, gracias a cronistas como Fray Pedro de Aguado.

Lo que si es cierto es que sin sucesos referentes al proceso de la cría de ganado a mediados de los anteriores años, no sería posible un repoblamiento o fundación en medio de una zona hostil por la marcada presencia de un reducido grupo de indios, que debido al constante asedio de los blancos se tornaron aún más rebeldes y esquivos, de poca confianza estando por lo general a la defensiva dispuestos a protegerse de cualquier posible sometimiento, del cual ya habían sido víctima.

Al parecer un posible repoblamiento de Chiriguaná se dio por libres de todos los colores con la llegada de libres de diferentes sitios, que en algunos casos huían de su lugar de asentamiento por hostilidades frecuentes con los indios de la región y las situaciones adversas de vida del momento.  De ello se indica que en el actual Chiriguaná, entre sus habitantes nativos, no exista algo diferente  al mestizaje, aquí la población española o personajes como tal, quizás llegaron masivamente, pero en función de establecer haciendas o propiedades (siglos XVIII Y XIX), y por lo general residían en Mompox o Cartagena.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII, los Borbones toman el poder en España, esto genera implementación de nuevas políticas coloniales, se planeó la reorganización del territorio, el maestre de campo de la Provincia de Santa Marta, José Fernando Mier y Guerra – sobrino del Primer Marqués de Santa Coa  Juan Bautista de Mier y La Torre - por comisión del Virrey Sebastián de Eslava, emprende la misión, yendo de sur a norte y por el brazo de Mompox.

De esta manera, en la Provincia de Santa Marta, se da el proceso adelantado por Mier y Guerra y es así que se origina un repoblamiento; según Fals Borda, “en 1749 y organización en Chiriguaná con más de 80 familias” (p. 109A).

Pero observando críticamente, estas poblaciones resurgen por la estrategia implementada por Mier y Guerra, como era tomar personas, en algunos casos blancos pobres, que habitaban en el monte sin un norte definido en tierras de miedo y restablecerlos en pueblos recientemente fundados o repoblados en las riberas de los ríos Magdalena y Cesar. De esta manera lo que ocurre en Chiriguaná en 1749 probablemente se ocasiona mediante una población libre agregada, que después accedieron a los privilegios que por ser vecinos podrían tener; y además permitía ir fundando o repoblando sitios estratégicos que representaban gran interés a la corona, y de igual manera, así los Mier fortalecerían sus propiedades logrando una ruta segura hacia cada una de sus unidades productivas mediante la apertura de caminos; como así se evidencia en la siguiente información histórica:

En las fundaciones o re poblamientos de Mier y Guerra existen intereses personales en despejar la ruta para permitir el libre tránsito de pasajeros, mercaderías y el ganado que iba hacia Cartagena y Santa Marta, desde la hacienda de Santa Bárbara de las Cabezas, que les pertenecía a los de Mier, por donde también cruzaba el “camino de Jerusalén”, o del contrabando, al igual que el beneficio de la Corona en el mismo propósito, pues el conflicto con los ingleses le hacía prever que, en caso de guerra, las ciudades de Cartagena y Santa Marta requerían con urgencia ser atendidas prontamente desde el interior, tanto en hombres como en provisiones (banrepcultural.org/ blaavirtual/historia/caminos).

Según Fals Borda:

La apertura de canales de intercambio comercial dentro y fuera de la región, que llevó, por efecto de las leyes coloniales restrictivas, al auge del contrabando. Este fue un importante estímulo para el desarrollo económico regional y para la aparición de nuevas clases sociales que retarían más tarde el señorío dominante (p. 82A).

1.3. ASPECTO RELIGIOSO
Fuente: el autor. Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

1.3.1. La iglesia Católica

Con respecto a este proceso es importante destacar un aspecto referente a una primera dependencia de Chiriguaná como parroquia bajo la jurisdicción de El Nuevo Pueblo de Valencia de Jesús, a comienzos del siglo XVIII, por ello dentro de los sitios que controlaba El Nuevo Pueblo de Valencia de Jesús política y administrativamente, se encontraba Chiriguaná. Hoy en día el llamado Nuevo Pueblo, es Corregimiento de Valledupar y le corresponde el nombre de Valencia de Jesús.


Santa Marta fue la primera ciudad fundada en esta parta de la América española y de ahí partían la mayoría de las expediciones que fundarían las otras ciudades y provincias españolas. Por ello, conformaba la cabeza política, militar, eclesiástica, y simbólica de las provincias de Riohacha y Santa Marta […]. Por debajo de esta, en la jerarquía territorial estaban clasificadas las demás ciudades fundadas en el siglo XVI. El obispado se encontraba dividido en varias vicarías, de las cuales había seis a mediados del siglo XVIII; estaban presididas por un vicario eclesiástico que actuaba como juez en lugar del obispo, como primera instancia en cualquier  juicio eclesiástico. Las seis vicarías eran Riohacha, Valledupar, Ocaña, Pueblo Nuevo de Valencia de Jesús, Tenerife y Tamalameque. Todas estas ostentaban el estatus de ciudad, excepto Tenerife, que era una villa.

-De esta manera se conoce que- En 1768 según la Jerarquía eclesiástica de la diócesis de Santa Marta, de entre sus vicarías estaba Tamalameque y bajo ella se encontraba las parroquias de españoles como la de Chiriguaná, Saloa, El Banco, Guamal, San Bernardo,  Simaña.5

De igual manera de acuerdo a datos históricos, se sabe que para 1775 Chiriguaná contaba con una iglesia cuya infraestructura era pajiza. 

Mediante ordenanza número 23 del 15 de octubre de 1858, se divide a Chiriguaná en dos distritos parroquiales, llamados: el primero Distrito Parroquial Chiriguaná y el segundo Distrito Parroquial Estralhen.

En 1884, según documento del Obispo Don José Romero en su informe al delegado apostólico J. B. Agnozi se informa, entre otros, que “La vicaria de Chiriguaná consta de siete parroquias y un solo párroco para administrarlas”.

El 4 de Diciembre de 1952, se crea el Vicariato apostólico de Valledupar, y el 25 de Abril de 1969 se origina la erección de la Diócesis de Valledupar.

Un poco más del 65 por ciento de los habitantes del municipio de Chiriguaná son católicos, dividiéndose el porcentaje restante entre otros credos religiosos.

La primera capilla que tuvo Chiriguaná funcionó donde es hoy el parque Bolívar. Cuando esta capilla se cayó en 1948, trasladaron los oficios al colegio Nuestra Señora de Chiquinquirá, mientras se construía la que es hoy la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá (en la foto),  dedicada a la Virgen del mismo nombre. En la actualidad la cabecera municipal cuenta con dos iglesias católicas, la antes mencionada y la del Divino Niño, inaugurada a mediados del 2013 ubicada en el Barrio 20 de julio.

1.3.2. Frailes y sacerdotes que han servido a Chiriguaná

En 1748, fue cura en el sitio de Chiriguaná Don Bartolomé Sánchez de Molleda; a finales del siglo XVIII Joaquín Gómez Farelo, natural de Ocaña; en 1810, Cura Párroco Luis José Peinado Mazarrón (la anterior información se hace a manera de referencia respecto a algunos curas que pasaron por Chiriguaná durante el siglo XVIII y comienzos del XIX). En 1900 aproximadamente, Cura Párroco Rafael Vega; en 1941, Fray Luis María de Mazarrón; en 1945, Cura Párroco Alfonso Aragón.

Cura Párroco Carlos Oñate, Cura Párroco Martín Palacios, Cura Párroco José Luis Morón, Cura Párroco José Enrique Muñoz, Cura Párroco Juan de Jesús Navarrete, Cura Párroco José Bolívar, Cura Párroco James Enrique Romero, Cura Párroco Numan Galván, Cura Párroco Ludwing Mendoza.

1.3.3. Otros credos religiosos 1.3.3.1. 

1.3.3.1. Iglesia Centro Bíblico de Chiriguaná. 

Casco urbano, Calle Central, entre carrera quinta y sexta. Fue plantada en el año 1990 en casa de la señora Priscila Orta, luego paso a la antigua caja agraria y a partir del año 1994 se adquirió el terreno donde funciona actualmente. En el momento cuenta con 82 miembros activos.

Misión: Somos una iglesia guiada por el Espíritu Santo, que enseña, restaura, adora y práctica el evangelio de fe y poder, formando discípulos para el servicio al Señor Jesucristo, con el fin de bendecir a los habitantes de Chiriguaná. 



Visión: Ser una iglesia integral en la enseñanza, restauración y avivamiento espiritual, que genere crecimiento en las personas y familias. 
Eslogan: Aprende y Enseñarás.

-Filipenses 4: 9.Todo lo que aprendisteis y recibisteis, oísteis y visteis de mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

Valores.
Compromiso: Responsabilidad, Trabajo, Obligación, Deber -Obligación contraída por medio de acuerdo o promesa -Palabra dada 
Pasión: Ardor, Entusiasmo, Fogosidad, Deseo -Inclinación vehemente del ánimo -Inclinación o preferencia muy viva por una cosa. 

Amor: Cariño, Afecto, Apego, Ternura, Amistad, Simpatía -Conjunto de sentimientos que ligan una persona a otra.


1.3.3.2. Iglesia Jesucristo es el Señor- Cenáculo del Espíritu Santo. 
1.3.3.3. Iglesia Cristiana Cuadrangular.
 1.3.3.4. Iglesia Pentecostal Unida de Colombia. 
1.3.3.5. Iglesia Salón Reino de los Testigos de Jehová.
 1.3.3.6. Iglesia Centro Avivamiento Ebenezer, Primera. 
1.3.3.7. Iglesia Centro Avivamiento Ebenezer, segunda. 
1.3.3.8. Iglesia Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia.


3.3. LOS CORREGIMIENTOS Y SU POBLAMIENTO

La tradición oral muchas veces es la base para ir reconstruyendo nuestros orígenes. Cuando por lo general no queda nada escrito es necesario recurrir a la información transmitida de generación en generación para lograr una información que  ayude a fundamentar una historia. Con este ejercicio lo que se quiere encontrar son las huellas de los primeros habitantes de nuestros pueblos o corregimientos, adscritos a Chiriguaná en calidad de municipio.

Para ello, también se ha logrado compilar importantes datos históricos tomados de la poca existencia de una historia oficial que hoy permiten comprender un poco más sobre nuestra esencia.

3.3.1. Rincón Hondo

De acuerdo a referencias históricas que se encuentran en los Archivos Generales de la Nación, -plano del hato San Antonio del Dividivi, alias Chiriguaná, 1798-; mediante el cual se observa el desarrollo como sitio  de la actual Chiriguaná –cabecera municipal- además se puede notar la existencia de asentamientos en Rincón Hondo, por tanto se puede decir que para finales del siglo XVIII ya esta población existía, lógicamente con características de ese entonces.

Con respecto a su poblamiento ocurrió como en muchos casos de asentamiento humano en ciertos pueblos de la región, fue colonizado por personas necesitadas de un pedazo de tierra con el ánimo de encontrar una estabilidad en asocio de sus familias y amigos, es decir poner a producir la tierra y vivir en tranquilidad. Por lo general estas tierras pertenecientes a nuestros antepasados indígenas, al quedar abandonadas por el acoso del blanco español al aborigen, dueño real de estas ricas tierras; y que para mediados de 1793, según un censo poblacional de Santa Marta en referencia a Chiriguaná, ya no se registraba indios en ciertas poblaciones en ese momento; estos, los indios o reductos de los mismos, se habían replegado hacia la serranía o las partes altas huyendo del hostigamiento del español.

Es así que mucho tiempo después, estas tierras son ocupadas por personas, que huían de la esclavitud o libres necesitadas del cultivo de pan coger a manera de subsistencia, o también se pudo haber poblado en medio de la existencia de constantes conflictos o alianzas con el aborigen radicado en estos lugares.

En lo referente a las primeras personas que llegan al lugar no se precisan muchos datos.
Se dice que sus posibles fundadores son Clemente Ospino e Inocencio Padilla, hecho que pudo haber ocurrido a mediados de 1605, siglo XVII. Pero también se cree que su surgimiento es debido a un negro esclavo de nombre Toño, aproximadamente en el siglo XVIII, esclavo de don Pedro del Campo. -De acuerdo a datos históricos este personaje, del Campo, a comienzos del siglo XVIII llegó a la zona de Chiriguaná con el propósito de establecer propiedades relacionadas con la producción y levante de ganado vacuno, arribó con un gran número de esclavos- El negro Toño, en sus constantes exploraciones de las sabanas para provecho de la ganadería de su amo, don Pedro, descubrió un sitio ideal para conseguir su libertad; lugar que llamó (Rincón jondo) (Recopilación de Mitos y Leyenda Autóctonas del Corregimiento de Rincón Hondo. Universidad de Pamplona Centro de Estudios a Distancia, Chiriguaná Cesar 1998).

Analizando un segundo aspecto desprendido de la tradición oral, expresa lo siguiente: “El primer pueblo no estaba en donde hoy encontramos al floreciente Rincón Hondo, el primer pueblo surgió en El Hatillo de la Cruz, un territorio ubicado en la parte sur oriental, del lugar donde se encuentra el grueso de la población actual, se dice que este primer pueblo fue incendiado; se argumenta también que otro nombre dado al legendario pueblo fue Rincón de oro. Hoy lo que ha perseverado del esfuerzo de gente pujante se conoce como Rincón Hondo”.

En un escrito o compilación que hace el maestro Luis Alejandro Álvarez, titulado “Rincón Hondo pueblo de leyenda” dedicado a Daniel Emilio Ríos Hernández y con fecha de septiembre 3 de 1979, dice:

Entre los negros esclavos que don Pedro del Campo trajo a Chiriguaná, vino el negro Toño; Este negro había sido arrancado de la tribu de los Mandinga de África y, en su tierra perteneció a la clase alta, a los gobernantes; por esta razón nunca aceptó de buen agrado ser esclavo; siempre estuvo inspirado a conseguir su libertad.

Explorando las sabanas en el pastoreo de la ganadería, de su amo, descubrió el sitio ideal para establecer su propio dominio y lo llamó Rincón Jondo. Ya había descubierto las quebradas de Anime y La Mula, se dio cuenta que tenía abundante pesca y los bosques eran ricos en casería.

También afirma el maestro Álvarez, en su escrito, que Trino Suárez Ospino, es el último descendiente en línea materna del negro Toño.

Dentro de los primeros apellidos que se establecieron en el lugar podemos mencionar: Mejía, Cudris, Martínez, Villalobos, Mieles, Hernández, Barahona, López, Guerra, Suárez y otros que contribuyeron a formalizar una sociedad con ánimos de buscar la prosperidad en el lugar ideal para sus familias.

En lo que atañe a evidencias precolombinas, la especialista y gestora cultural, docente Julia Pastora, comenta lo siguiente:

<A orillas del río Anime, exactamente en la parcela del señor Jorge Castillo se han encontrado tiestos y figuras que muestran mucha similitud con aspectos relacionados a la cultura precolombina.

Es frecuente encontrar muchos tiestos  de cerámica al momento de labrar la tierra, hasta el momento no sabemos a qué cultura pertenecen lo poco que hemos visto; ya que aún no se han estudiado>

Igual testimonio lo brinda el señor Jesualdo Hinojosa, quien se refiere a una hoya de barro con un cuerpo humano en posición fetal, que por su tamaño podría ser de un niño, este suceso; se puede destacar como evidencia de un entierro o sepultura indígena, fue encontrado al momento de realizar un trabajo de arado con un tractor en las inmediaciones de Rincón Hondo.

Con todos estos hallazgos de culturas anteriores, que podríamos argumentar son producto de un trabajo propio de conocimientos prehispánicos; es necesario decir que a orillas de las fuentes de agua y especialmente en los alrededores del hoy pueblo de Rincón Hondo existían asentamientos indígenas que contribuyeron en el soporte étnico de nuestra gente y organización de nuestros primeros pueblos, sumado poco después a ello el aporte de la etnia negra y blanca.

Otras referencias históricas que se relacionan con el nombre del poblado hablan de que en inmediaciones, sabanas, del pueblo existían unas estructuras a manera de “hondonadas” profundas y se le dio el nombre de Rincón Hondo al lugar.

Es posible que así se haya podido dar el origen a un asentamiento humano de gran prosperidad como se  observa hoy en el hermoso pueblo de Rincón Hondo.

3.3.2. La Sierra

Esta población también se distingue como asentamiento en el plano del Hato San Antonio del Dividivi, para finales del siglo XVIII existía.

Según la tradición oral, Fidian Martínez, nativo de La Sierra y presidente del Consejo de Comunidades Negras de La Sierra, El Cruce y La Estación, dice:

<En un principio esta población se conocía con el nombre de El Carmen.

Pero, debido a la concurrencia al lugar de personas que se dedicaban a la labor de aserrar madera, sobre todo, hacía la parte montañosa de las piedras; del Manantial de las Piedras, colindando con la hoy carretera que va de Rincón Hondo a Santa Isabel, al momento de los aserradores disponerse a realizar su labor, decían “vamos a la sierra”, en alusión a su actividad en el lugar o en inmediaciones de la hoy población de La Sierra; con el tiempo el pueblo adquirió el nombre de La Sierra>

Si para 1798 ya aparece La Sierra con el actual nombre, es posible que el nombre de El Carmen, hubiese existido a comienzos de 1700 o en el transcurso del mismo.

Fidian Martínez, comenta que en la tradición oral existe la información del asentamiento inicial de mujeres de tez blanca o mestizos y al llegar los hombres, algunos huyendo de las circunstancias de esclavitud del momento y en busca de su libertad, encuentran cabida en esta comunidad. Dentro de los descendientes de tez blanca podemos mencionar a los Ruiz y alguno de los Caamaño, los que con el tiempo permiten el cruce y se hace más nutrida la población.

Un aspecto de mucho estudio en Colombia es la sublevación y cimarronismo, es así que de acuerdo a Jorge Palacios Preciado en el estudio sobre “La esclavitud y la sociedad esclavista” refiere: “Durante el siglo XVII, y especialmente a lo largo del siglo XVIII, fueron numerosas las rebeliones y huidas de esclavos y surgieron muchos palenques y comunidades de negros fugitivos” (p. 168)

Es evidente que La Sierra en su desarrollo inicial como pueblo haya tenido una incidencia de la mano de pobladores de etnia negra, ya que es una población con un fuerte arraigo y connotaciones afrodescendientes, es muy común en ellos las “huellas de africanía”. Muchos de estos pueblos se fundamentaron con la presencia de negros esclavos, que con el anhelo de ser libres, huyen del  yugo de su amo, a quienes servían en hatos como Las Cabezas, y al prestarse la espesa vegetación, de ese entonces,  para preparar un escondite  ideal, ocasionándose así un asentamiento; sitio donde quizás, sus pobladores no incurrieron en un fuerte enfrentamiento con sus amos y autoridades al momento de ser perseguidos.

También puede ser el resultado de la descendencia de negros libres que al ubicarse en territorios extensos y con oportunidad de abundante comida, ganado y otros, pues vieron el lugar perfecto para construir las estructuras de sus hogares.

Teniendo en cuenta lo anterior y según el documento "El surgimiento del pueblo  de libres de Chiriguaná y el uso de la tierra por parte de sus habitantes" encontrado por el historiador Hugues R. Sanchez Mejía (2010), refiriéndose a los vecinos del Hato San Antonio del Dividivi -alias Chiriguaná- dice: "En tanto, otros vecinos se establecieron en áreas de frontera del hato y del sitio, como es el caso de un tal Eusebio del Castillo, quien tuvo hatillo en la sabana de La Sierra con posesión de casa de corral, cocina y chiqueros. En donde permaneció junto con su familia y mujer hasta su fallecimiento"(p.140), está referencia tiene mucha connotación referente a los "libres de todos los colores" categoría que se utilizó en un censo de 1777 y 1778 en la colonia para designar a las personas que por ser mezclas de diversos "linajes" (esclavizados, zambos, blancos e indígenas) escapaban del pago del tributo y de la vecindad. Partiendo de lo anterior expuesto podemos argumentar que uno de los primeros habitantes de La Sierra fue Eusebio del Castillo a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX.

Otro aspecto en relación de cómo fue su poblamiento, existe el siguiente argumento:
De acuerdo a la información que recibe de su abuelo, Concepción Herrera, el maestro Luis Mariano Castañez relata la manera como posiblemente se fundamentó la población de La Sierra:

<La Sierra se fundó inicialmente en las tierras que son de Tomasa Ospino Peinado, parte oriental de la actual Sierra, y a la misma las personas de esa época se referían al lugar como “allá riba”, no era parte de montaña o escarpada; pero si de espesa vegetación y con grandes árboles de mango de muchos años de existencia, prueba de ello fueron los mangos legendarios cortados por Miguel Barahona. -Quizás por su apariencia de montaña, por encontrarse el territorio muy enmontado por malezas o monte, se le haya dado el nombre de La Sierra-.

Micaela Espinosa Altamar, quien vivía en Animito, lugar que queda cerca del Hatillo de la Cruz (inmediaciones de Rincón Hondo), eso era más o menos más arriba donde está el manantial de las Piedras, esta señora tenía de toda clase de animales domésticos, dentro de ellos carneros y chivos del “hediondo”, gallinas, piscos, entre otros. Cualquier día los ovejos y chivos comiendo, perdieron la ruta, y luego de atravesar muchos caños vinieron a parar donde se inició La Sierra; por la vegetación era un lugar sombrío, con especies vegetales como pimentón, palma amarga, chilaco, canelito, tomasuco, gusanero, cedro, mango y limón. Al atardecer, los animales al existir abundante comida se quedaron ahí, en consecuencia de ello la señora Micaela Espinosa, junto con su compañero, del cual no tengo el nombre, se propusieron buscar sus animales y siguiendo un poco de sus rastros llegaron al inicio de la noche al lugar donde se habían estacionado los animales, al notar que los animales no querían seguirles, decidieron señalar el lugar, con la preocupación de que sus animales fuesen presa del tigre; al día siguiente regresan al lugar a darse cuenta de sus animales y ahí estaban todos, pensando de llevárselos por la tarde. En la tarde al tratar de agrupar a sus animales, estos se resistieron en seguir, y empezaron a dar vueltas constantes en el mismo sitio sin la esperanza de regresar a su lugar acostumbrado, en vista de no tener éxito con su insistencia, ellos, doña Micaela y su compañero, decidieron hacer una choza con el fin de pasar esa segunda noche con los animales y así  el marido fue al Animito regresó con todo lo necesario para pasar la noche.

En el transcurrir de los días al ver que los animales se habían amañado al lugar, entonces decidieron establecerse o hacer una casa en ese terreno y es así que se inicia La Sierra>.

Concepción Herrera Cogollo, no fue uno de los fundadores de La Sierra; pero si fue uno de los primeros en llegar al territorio. Más adelante llegan otras familias como, Catalino Fragoso, María Villazón, Miguel Fernández, José de la Cruz Sánchez, José Manuel Mayorga, Francisco Moreno. Llegan personas de El Paso, de La Guajira, de Bolívar.

Con el transcurrir de los años la población se va extendiendo hacia el occidente de la anterior población y es donde hoy se ubica a la población de La Sierra, el sitio inicial, hoy se encuentra convertido en una zona de cultivos.

La comunidad de La Sierra se ha caracterizado por ser unida e inquieta por su tierra. En el transcurrir del siglo XX, continuó defendiendo sus tierras “sabanas ancestrales”, así llamadas por ellos, ya que a algunos terratenientes les apeteció y quisieron apropiarse de ellas, aunque perdieron algunas hectáreas mediante engaños; hoy son más conscientes sobre sus baldíos nacionales primando su defensa y lucha.

3.3.3. La Aurora

Volviendo a las referencias del plano del Hato San Antonio del Dividivi, se observa que el lugar con el nombre de La Aurora no aparece como tal, pero si es visible el nombre de Ojo de Agua, lugar que se ubica al norte del Sitio de Chiriguaná, 1798; misma posición geográfica, cuyo alrededor –actualmente- se sitúa la  población de La Aurora. Hoy el lugar Ojo de Agua subsiste como jurisdicción del corregimiento de La Aurora, la cual como población, parece ser más reciente  con respecto a los datos históricos estudiados.

Según don Camilo Gómez, natural de La Aurora e inquieto investigador natural de la historia de La Aurora y de acuerdo a la tradición oral tomada de su abuela Eugenia “Geña” Imbrecht, hija de José Imbecht y Juana Ochoa, refiere lo siguiente:

< Los sabanales de La Aurora aptos para la ganadería que comprende desde el pie de monte del río las Ánimas, hasta el pie del monte del río San Antonio por el norte, a salir a las sabanas de las marías y por el sur desde el pie de monte del caño Similoa hasta el caño Mateo; con importantes montañas aptas para la agricultura.

Por aquí existía un corredor  para el transporte de ganado vacuno, mismo que se realizaba por cuadrillas de arrieros, este ganado por lo general eran entregados o embarcados en Tamalameque importante puerto fluvial en ese entonces sobre el río Magdalena. En ese ir y venir, muchos de los arrieros descansaban en las sabanas limpias del lugar llamado La Aurora, cerca del mismo se encontraba una hacienda de unos frailes españoles que llevaba ese nombre, la cual, los frailes la abandonaron en el tiempo de la independencia al huir del lugar.

Por la belleza y tranquilidad, este sitio se convirtió para los arrieros en un lugar ideal para pernoctar y así descansar un poco del largo trajín del arreo del ganado.

En ese entonces no existía por aquí un pueblo en particular. Dentro de los arrieros que pernoctaban por estas tierras estaba José Imbrecht, a quien le pareció el lugar un sitio ideal para empezar una nueva vida y después junto con su hermano Sebastián, le comentan a Juana Ochoa; esposa de José, respecto a la intención de establecerse en el mencionado lugar, la mujer un poco nerviosa por la posible presencia de indios por el lugar, objetó tal postura, pero al momento ellos comentaron que en todo el transcurso de sus recorridos por ahí, nunca habían notado la presencia de indios.

Pero efectivamente, si existía un corredor por el lugar desde la serranía del Perijá bajaban algunos indios flecheros, en tiempo de verano y subían en invierno, prueba de ello fue la captura de dos niños indios, un varón y una hembra, realizada por la familia Camarillo que con un grupo de personas de La Sierra y Rincón Hondo “cazaban” indios; el niño indio murió de rabia o por la fuerte impresión de impotencia ante sus captores, pero la niña con el paso del tiempo se fue adaptando al medio y a la familia, quienes le dieron el apellido y el nombre y así la llamaron Micaela Camarillo.

Después de haberse discutido y habiendo Juana aceptado el pedido de su marido, entonces deciden establecerse en los sabanales de La Aurora en 1890, llegan para quedarse en el lugar las siguientes personas: José Imbrecht, su esposa Juana Ochoa; un hijo que Juana había tenido de una unión marital anterior, un niño de nombre Víctor Ochoa Muñoz y Sebastián, hermano de José. Poco después llegan otros como Luis Enrique Peinado Escobar, este arribó con su esposa Eugenia Imbrecht, hermana de José y Sebastián, ellos se establecen en Ojo de Agua; lugar en el cual también vivió tiempos después José Imbrecht con Juana.

Con el paso del tiempo el lugar sigue siendo apetecido por otras personas llegando terratenientes, empezándose de esta manera la labor de descombrar las montañas y por el trabajo o utilización de la mano de obra continúan llegando más familiares o personas de Chimichagua, El Paso, Becerril, en épocas de la violencia llegan personas del Norte de Santander; como los Mojica, los Meneses que se establecen en Los Cerrajones, vienen de Cúcuta, otras personas llegan del Magdalena (Troncoso, Troncosito).

Los Ochoa provienen de El Paso, del Vallito, Becerril, La Loma. Los Peinado llegan de El Paso. Cruz Tejeda viene de Chimichagua.

Otros asentamientos importantes que se dieron por aquí cerca están, algunos distinguidos por los apellidos de las personas que se establecían en ellos como: Bautista, fue uno de los primeros asentamientos entre La Sierra y La Loma, habitado por los Beltrán Muñoz; Viloria ahí vivían los Imbrecht; Ojo de Agua; Agua Fria; Los Cerrajones; Aquí Sí.

Los primeros pobladores fabricaban sus propias casas y utensilios de cocina o a utilizar; es así que además construyen catre, cabuyas, pilón, tinaja, múcura, piedra de moler, molinillo, arcos, escoba, mochila, banca, mesa. Compraban machetes, hacha, escopeta y otros. >

Refiere don Camilo que por lo general las personas del lugar tenían la presa y lo que en ciertos casos era difícil conseguir el bastimento; yuca, plátano, lo que se solucionaba haciendo intercambios, ya que existían lugares en los cuales la agricultura se desarrollaba más que la ganadería, también era muy común que los habitantes consumieran más carne de animales del monte (conejo, ñeque, zaino etc) la cual era muy abundante y más apetecida que la carne de res.
Para finales del siglo XVIII en Ojo de Agua, ya había asentamiento humano y la actual población cuyo nombre es La Aurora quizás se originó a comienzos o finales del siglo XIX, sumando a esta inquietud la referencia cronológica que nos brinda el señor Camilo Gómez como es 1890, siendo así podríamos argumentar que por ello para finales del siglo XVIII no se ilustra La Aurora como tal en el plano del Hato de San Antonio del Dividivi.

Otra versión sobre la población la brindan los hermanos Leónidas y Simona Ochoa (hijos de Francisco Ochoa Martínez), nietos de Martín Ochoa Mozo, uno de los primeros habitantes que se establecieron en el lugar que hoy conocemos como La Aurora; relatan que su abuelo llegó procedente de El Paso. Llegó con su compañera o esposa, la señora Mariana Romero, natural de Becerril. Otros de los primeros habitantes se citó al señor Cruz Tejeda, a la señora Eugenia Imbrecth, y Joselito Imbrecth de quién se dice fue el primero que llegó y se estableció en Ojo de Agua; el nombre de ojo de agua se deriva de unos pozos en el lugar que producían gran cantidad de agua y la gente del lugar a esos manantiales le llamaban “ojo de agua”, manantiales que con el tiempo desaparecieron a consecuencia del mal uso de la naturaleza por parte del hombre.

Al momento de irse estableciendo, lo hicieron de tal manera que no quedaron juntos; es decir, se ubicaron en distancias bastantes considerables los unos de los otros con una dinámica constante, creciendo de igual forma  población. En adelante siguen viniendo otras personas al lugar y la población va teniendo un sentido más ordenado acorde con la estructura lógica de una población, es decir, calles y otros aspectos que le brindan un sentido estable. Superando a la población inicial como fue Ojo de Agua.

Cuenta la señora Simona, que en la comunidad de ese entonces:
<Se vivía de la cría de ganado vacuno, cerdo, chivos, gallinas; cada quien se dedicaba al cultivo de la tierra. Las vasijas de ese entonces, en las que cocinaban, eran de barro cocido> elaborados por ellos mismos mediante un proceso de alfarería propia del entorno; las conchas o caparazones de las tortugas, eran pulidas internamente y así se obtenían los recipientes para tomar la sopa; la ropa la elaboraban a mano, cocidas cuidadosamente.

3.3.4. Poponte

La tradición oral refiere que el nombre de “Poponte” se deriva de un personaje indígena de la región, que habitaba hace mucho tiempo esta zona, esta información fue recogida por el docente Especialista Emel Oliveros a través de un señor de apellido Millán, quien vivía internado en lo profundo de la sierra y tenía contactos con los indígenas del lugar; el señor Millán refiere las mismas historias que según él tomaba de sus conversaciones con los indígenas descendientes de las pasadas generaciones, ya que dominaba su lengua; por lo tanto esta versión no está ampliamente sustentada.

Con respecto a su historial de poblamiento se parte de un primer evento, es la información histórica de Mejía Gómez (1970), dice “En 1704 arribó a Chiriguaná don Pedro del Campo, con 500 esclavos y mucha riqueza y estableció varias haciendas de ganado vacuno, entre otras Hato Viejo, Palo Alto, Poponte y Arena Blanca” (p. 148).

Un segundo evento es el escrito de Hugues R. Sánchez Mejía “Las misiones de los Capuchinos en el valle del río Cesar en la primera mitad del siglo XVIII”, que dice:

La necesidad de controlar y evangelizar a la población indígena de la gobernación de Santa Marta y la península de la Guajira permitió un tipo de poblamiento que se denominó en la época como congregaciones. Estas congregaciones estuvieron a cargo de los frailes de la orden de los capuchinos. Estos, iniciaron hacía el año de 1716 un proceso que permitiría la congregación de un número importante de indígenas de diversas etnias en cercanías a las ciudades de Valledupar y Riohacha. Este proceso se relaciona fuertemente con el nacimiento de sitios o poblados que para finales del siglo XVIII aparecen como parroquias de libres y cercanos a hatos ganaderos. Se podrían ubicar las congregaciones hechas por los capuchinos como un antecedente de las campañas “pobladoras” que se originan a partir de 1740 por parte de Fernando de Mier y Guerra.

Basado en la investigación de Sánchez Mejía, se expone:
“Los sitios ubicados en los términos de la ciudad de Valledupar y número de indígenas congregados”
Área
Pueblo
Fecha de fundación
Étnia
Habitantes
Cercanías a Chiriguaná

San José de Poponte

Fundado en 1740 y despoblado en 1749



Con esta información conocida hasta ahora como la única desprendida de innumerables pesquisas históricas, sobre el pueblo de Poponte, se verifica que se hace alusión al Poponte que nos ocupa, ya que tampoco, en los datos históricos consultados, se ha encontrado la existencia de otro Poponte cercano a Chiriguaná.

Para 1798, Poponte, se reseña como sabana, en el plano del Hato San Antonio del Dividivi, no se ilustra la figura de casa como señal de poblado. Y con respecto a lo que se expone en el plano del Hato San Antonio del Dividivi, alias Chiriguaná, ya existía el nombre de Poponte y a esa fecha se encontraba despoblada, posiblemente desde 1749. 

Un tercer evento es lo relacionado en enfoques de la tradición oral sobre información de una historia relativa a unos sucesos en la región cercana al hoy Poponte, sobre una infección denominada pian o buba; enfermedad que afecta a personas de las áreas rurales, templadas y tropicales. De ello el profesor Luis Mariano Castañez, relata lo comentado por su abuelo Concepción Herrera: <Mucha gente se enfermaba de pian o buba, eso era unas llagas que salían en la piel y eso se floreaba, era muy horrible mirar eso, entonces las personas se afectan de las coyunturas y no podían caminar, eso era muy común por los lados de Rincón Hondo, entonces el gobierno para controlar esa enfermedad implementó una curación y enviaba a unas personas en brigadas y los curaban con Piedra Lipe, pero eso dolía mucho, al curarlos, tanto así que a las personas los curaban la primera vez, pero al día siguiente no se dejaban curar más. Los encargados de curarlos para regresar nuevamente y seguir con el tratamiento ponían unos plazos; entonces los enfermos, cuando las personas del gobierno estaban para venir, para no dejarse ver o curar se alejaban del pueblo, con mucha dificultad, algunos se iban en burros y otros casi que arrastra y por lo general todos se iban alojando en ese lugar que hoy se conoce como Poponte, muchos familiares salían en busca de sus parientes y los encontraban como en un sitio de consolación, y solo ellos sabían en qué lugar estaban sus allegados, construyendo allí ranchos para protegerse del sol y de la inclemencia del tiempo.

Pero después se supo del paradero de ellos y hasta allá llegaron los encargados de cumplir con el control del gobierno sobre la salud de esas personas, encontrando muy pocos.

Entonces las primeras personas que se establecen en Poponte fueron esas personas.>
Es posible poder argumentar que la actual población de Poponte se inicia con el asentamiento de esas personas que huían de la cura de sus infecciones y que con el paso del tiempo se pudo haber consolidado en un lugar ideal para establecerse definitivamente y permitirse así una población pujante generadora de mucha prosperidad agropecuaria y ganadera.

Un cuarto evento es que, se cree que su poblamiento se realizó inicialmente con personas cercanas a sus sabanas, poblaciones vecinas; evento parecido al tercero. Estableciéndose familias como: Pertuz, Nieto, Martínez,  Barrios, Pallares y los López que llegaron de Cartagena; además, ya en una época más vigente arribaron personas provenientes del interior del país (Santander, Cundinamarca); algunas provenientes del exterior (inglés y norte americano), los que llegan por diversas circunstancias, viendo en esta tierra mucha prosperidad familiar y fundar propiedades o hatos.


También se argumenta que su ubicación en las estribaciones de la hoy Serranía del Perijá hizo tedioso un asentamiento por la presencia de los residuos de grupos de indígenas que subsistieron al acoso del español. Estos indios flechero en ciertas ocasiones permitían una calma esporádica en estos parajes.





-IV- 
CARACTERÍSTICAS DEMOGRÁFICAS 
Y DESARROLLO

En los datos históricos reseñados en los Archivos Generales de la Nación, se conoce sobre la existencia de gran cantidad de haciendas o hatos en poblaciones fundadas y/o con población agregada cercanas a  Chiriguaná, como Santa Bárbara de las Cabezas, en El Paso del Adelantado; Hacienda de Carreralarga en Chimichagua, Hatillo y Calenturas (propiedades de los Mier); de igual manera existen referencias históricas sobre la existencia del hato San Antonio del Dividivi (Ver siguiente plano), alias Chiriguaná 1798. Dentro de los límites del hato San Antonio se dio inicio la formación de la actual Chiriguaná – referenciado como sitio –, los sitios fueron lugares o parajes ocupados por “gente libre”, asociados a la agricultura, tierra y agua favorable. 

Plano del Hato San Antonio del Dividivi, alias Chiriguaná 1798.
Fuente: AGN, Mapas y Planos, Mapoteca 4, 128-A. Hugues R. Sanchez Mejía.


Las haciendas de estos lugares, por lo general se desarrollan con la mano o el trabajo de esclavos.

Históricamente se sabe que en el origen de los hatos ganaderos de la Costa Caribe, se encuentra la contribución de la etnia africana, dentro de ellos existían culturas conocedoras de las técnicas de ganadería. 

Cuenta el señor Carlos Senén García Padilla, que en la Chiriguaná de mediados del siglo XX, se recogió ganado vacuno cimarrón de la siguiente manera:

<Ese ganao estaba en punta gorda, un playón de Chiriguaná, ese ganao era una parte de Isaías Martínez y Victoriano Martínez, - ganado mostrenco sin marcas o reseñas, se aclara- ese ganao se levantó ahí; para cogerlo se construía un corral con material de chingalé (palma amarga) rajado o dividido en dos; el corral por lo general se hacía como de 12 metros de alto; una persona dormía en el corral, con el portón arriba – abierto -;cuando el ganao venía a descansar de noche, y cuando había tiempo de lluvia descansaba en la loma, entonces la persona encargada al entrar el ganado al corral, bajaba el portón>.

Esta táctica hace parte de una de las maneras que los vaqueros negros y zambos utilizaron en la región de El Paso para hacer redadas de ganado cimarrón, acción que acompañaban con cantos de vaquería. 

Referencias históricas de 1748, sobre el sitio de Chiriguaná, ubicado al occidente del hato San Antonio del Dividivi -dentro de sus linderos, más específicamente en las sabanas del hato- y hacia el oriente del Sitio y el hato; las sabanas y los poblados de la Sierra y Rincón Hondo, surcando la parte oriental la hoy serranía del Perijá (actual ubicación geográfica), el sitio de Chiriguaná, tenía iglesia; que además según referencias históricas de Jorge Conde Calderón (2012), dice: 

La noche del 17 de enero de 1748, el sacristán de la iglesia, don Joseph Ruiz, luego de visitar a su compadre don Francisco Carrera, caminaba por la calle Real en dirección a la casa del cura -don Bartolomé Sánchez de Molleda- . Era una noche de luna clara, cuando de un lugar de la plaza inmediato a la iglesia aparecieron ocho enmascarados que le propinaron una fuerte golpiza, en la cual emplearon, además, el palo de una lanza y machetes. Como consecuencia de ella, el sacristán quedó con un brazo roto y contusiones en varias partes del cuerpo. En medio de la avalancha de golpes alcanzó a gritar, pero nadie lo socorrió. Intentó alcanzar al cura, pero pareció percatarse de que estaba más próxima la de su compadre, donde al final encontró abrigo y fueron atendidas sus heridas y contusiones (p. 40).

Convirtiéndose así el cura Molleda en Juez Eclesiástico para impartir justicia distributiva, por la ausencia del juez laico.

Los habitantes pagaban diezmos -la iglesia constituía el eje nucleador o esencial de la población- obteniendo así algunos derechos. 


Para finales del siglo XVIII, en un “resumen de censos de la población de Santa Marta, en 1793, Chiriguaná arrojó la siguiente información”11
Ciudades, pueblos, villas, sitios y demás poblaciones
Eclesiásticos
Blancos
Indios
Libres de varios colore
Esclavos de varios colore
Total
Chiriguaná
1
60
0
2113
93
2267


En algunas reseñas históricas sobre Chiriguaná, hacen mención a ella definiéndola como Villa. A lo cual Mejía Gómez (1979), dice: “ya que Chiriguaná fue elevada a Villa por influencia del español Francisco Becerra ante el Rey” (p.68), y continúa el escrito haciendo alusión a los requisitos que exigía la legislación de Indias, referentes a las condiciones necesarias para obtener una población la categoría de Villa.

En relación a lo anterior, Simón Martínez y Jorge Iguarán, refiriéndose a don Francisco Becerra, dicen:

Este señor habría sido quien tramitó ante el Rey, la concesión del título de Villa. Hecho que parece poco probable, por cuanto los documentos coloniales posteriores a esta fecha, en los cuales se hace mención de Chiriguaná, no figura la denominación con ésta calidad que representa algunos privilegios, pues era la segunda categoría jurídica de los asentamientos urbanos establecidos en las colonias españolas (p.161).

El hecho en cuestión de haber alcanzado tal distinción, hasta el momento, genera dudas por la falta de evidencias concretas emanadas del órgano gubernamental en tiempos de la colonia, es decir, se afirma pero no se muestra el acto o archivo documentado que así lo confirma. Sin embargo, cuando Chiriguaná muestra su descontento con el cabildo de Tamalameque en 1810, ante la jurisdicción del cabildo de Santa Marta, lo que termina en la independencia de Chiriguaná de la jurisdicción de Tamalameque; se evidencia que los alcaldes de las villas eran nombrados por el cabildo de la ciudad a la cual estaban subordinadas, y en este caso el cabildo de Tamalameque era quien nombraba los alcaldes para Chiriguaná, es posible entonces que Chiriguaná ya era considerada Villa.

Acudiendo a referencias de la tradición oral, Luis Mariano Castañez, hace mención de su abuelo Concepción Herrera, quien al momento de necesidad de trasladarse de La Sierra, donde residía, a Chiriguaná; se vestía impecablemente con un pantalón que tenía un botón de oro para mantenerlo a la cintura y decía, “voy al sitio”, lo que denota que en los albores del siglo XX muchos de nuestros antepasados mantenían la connotación o referente al lugar o paraje al cual le atribuían ese nombre.

En la población de la Chiriguaná de ese tiempo -1793- aparecen algunos apellidos de personas que seguramente provenían de Mompox, personas que residían y tenían propiedades ahí; apellidos como Leyva, Aguilar, Díaz, Rapalino, Martínez, Castrillo, Gómez, Peinado, Pérez, Del Castrillo, entre otros. Algunos de estos apellidos estaban antecedidos de la preposición separable –De articulada-, apellidos Deado, (Del Castrillo, De León) lo que se nota como producto del  mestizaje o de procedencia española. - Joaquín Álvarez, una persona inquieta en cuestiones históricas, argumenta que Los apellidos –Deado-, en muchas ocasiones de la época colonial se “usaba para distinguir determinado esclavo o grupos de esclavos”; es decir, que es posible que las personas que tenían apellidos “De León” pertenecían en calidad de esclavos a un español de apellido León, en su momento de esclavo y así sucesivamente, o después de ser libre. O en el caso contrario era el apellido de un español o criollo residente en la localidad.

Cuando dominaba la esclavitud, los esclavos recibían en bautizo el apellido de los amos, así, su nuevo propietario le cambiaba su nombre de origen africano por el que decidiera su amo; en concecuencia, hoy notamos en nuestro medio muchos apellidos de origen español, los mismos están en la diversidad étnica aborígen, negra y blanca, en el resultado del mestizaje.

Es importante destacar en la Chiriguaná de finales del siglo XVIII, algunos sucesos ligados a la historia nacional, como es el caso referente a mediados de 1797 cuando pasó por Chiriguaná en su regreso clandestino a Colombia, Antonio Nariño, luego de ser condenado en 1794 a pagar diez años de prisión en las cárceles de Ceuta (África) y a destierro perpetuo por haber traducido los Derechos del Hombre, de esto reseña Jorge Ricardo Vejarano (1978), lo siguiente: 

De Curazao se fue a Coro en barco español, y con pasaporte como tal, llegó hasta la entrada de Maracaibo, puerto que esquivó y contorneó navegando por la laguna de Santa Rosa. De allí pasó a Chiriguaná y en la casa  del Cura - que era la primera a donde llamaba en cada pueblo- se le informó que en una hacienda de las inmediaciones llamada “Estanques” se había presentado en días anteriores, un hombre a quien encorvaba una enorme maleta, con larga barba de capuchino, pero sin el hábito. “Que era sumamente instruido, que había hablado de países extraños y que no había podido  sacar nada en limpio porque tenía astucia para eludir cualquier pregunta que se le hiciera sobre datos personales”. Nariño se dio sin duda un golpe en la frente: ¡es Vargas!, la sombra errante que ya se ha proyectado tantas veces en su camino. Pero el incidente tuvo para él una relativa importancia, pues las autoridades españolas, lo confundieron con el capuchino o cura, y las órdenes de capturarlo –ahora sí alarmantes y severas-, mostraban al Precursor como disfrazado de cura, lo que le permitió deslizarse con más facilidad (p. 47).

Cuando se refiere a “Vargas” lo hace en mención al naturalista y economista neogranadino, discípulo del sabio José Celestino Mutis, Pedro Fermín de Vargas, de quién cuenta la historia que también pasó por Chiriguaná.

4.1. CHIRIGUANÁ SIGLO XIX

Chiriguaná continúa su desarrollo en el transcurrir del siglo XIX. Según referencias históricas el avance del sitio fue difícil, entre desacuerdos y acuerdos en el uso de la tierra, por parte de los libres. De todas formas, a estas alturas una buena cantidad de campesinos blancos, mestizos y mulatos había accedido a la propiedad de una porción de las tierras que habían formado parte de pueblos indígenas extinguidos. Sus habitantes por lo general se dedicaban a la cría de ganados, siendo el vacuno el que mayor atención les merecía por su explotación comercial hacía otros lugares; ello a pesar de que el imperio español, estaba más enfocado a una economía minera y la actividad agropecuaria funcionaba con el propósito del consumo doméstico; pero en ciertas ocasiones en las actividades mineras o en el centro de explotación se requería de grandes cantidades de carne, lo que favorecía a ciertas regiones de la Costa Caribe en donde no existían minas en ese momento, ya que la cría de ganado se convierte en la principal actividad económica de sus pobladores. En consecuencia se origina un comercio hacia poblaciones del Magdalena, Cartagena, Riohacha y lugares lejanos de la región.

La actividad ganadera incide en el proceso de desarrollo del hato ganadero en los siglos XVII Y XVIII, y en el transcurrir de Chiriguaná como tal, en el siglo XIX se encuentra consolidado en su avance.

La producción agrícola estaba representada en cultivos de plátano, maíz, arroz y caña de azúcar procesada en trapiches; con el paso de los años la producción agropecuaria se extiende a otras zonas o asentamientos. Esta producción agrícola por lo habitual se utilizaba para el auto consumo. 

Los oficios o labores que se realizaban en ese entonces consistían en actividades como boga (acción de remar) en el desarrollo del transporte fluvial, agricultura y ganadería.

4.1.1. Chiriguaná en la Primera República de 1810-1816.

“1810. Septiembre 14: Chiriguaná citó a Junta de blancos, para firmar un Acta de independencia de Tamalameque, jurisdicción a la cual pertenecía”.12

De acuerdo a datos históricos de Steiner A. Saether, se dice que lo ocurrido entre Chiriguaná y Tamalameque es producto de la dominación que ejercían:

Las familias nobles de Mompós durante la segunda mitad del siglo XVIII, en la vida pública de los pueblos a lo largo del río Magdalena, la influencia de los comerciantes de Mompós y Cartagena, había un conflicto entre los diversos pueblos en las riberas del Magdalena por privilegios y derechos. La petición de estatus de ciudad, el derecho a formar cabildos y tener funcionarios reales nombrados […] la crisis política del imperio intensificó las peticiones cuando la autoridad real fue disuelta apropiándose los pueblos de la oportunidad de presionar por sus peticiones de competencias. Un ejemplo de esa competencia lo constituye el conflicto entre Tamalameque y Chiriguaná, -surgido como ya se mencionó en 1810-, cuando la junta de Santa Marta recibió un reporte del cabildo de Tamalameque, uno de los pueblos más grandes a orillas del Magdalena, donde se quejaban de los sucesos ocurridos en Chiriguaná, una de sus villas subordinadas: Allí, el alcalde Juan Josef Royero había sido depuesto por los habitantes, supuestamente ayudado por el cura párroco Luis Josef Peynado. Los alcaldes de las villas eran nombrados por el cabildo de la ciudad a la cual estaban subordinadas, y el cabildo de Tamalameque se quejaba de que el alcalde había sido depuesto ilegalmente. Por su lado, los habitantes de Chiriguaná protestaban porque el cabildo hacía tiempo había procedido de manera ilegal al seleccionar el alcalde. Los alcaldes recientes, alegaban sus habitantes, había sido elegidos todos con la “complacencia y satisfacción de un vecino pudiente” de Mompós, Domingo López Bordel, señor este -al cual el cabildo de Tamalameque  le prestaba  mucha atención- en consecuencia, Chiriguaná levantaba la petición a la junta de que se le transfiriera a la jurisdicción del cabildo de Santa Marta (p. 173, 174).

Presencia de Bolívar en Chiriguaná:
El 31 de diciembre de 1812 Bolívar llega a Chiriguaná y es recibido por José Pío del Río, alcalde de esa ciudad, se reunió en casa de Braulio de Leiva con algunos vecinos de Becerril, Saloa y con el comandante Esteban Pupo, vecino de El Paso, a fin de realizar acciones contra el Coronel realista Vicente Villa. La reunión duró hasta altas horas de la noche donde recibieron instrucciones de Bolívar y del Coronel Eugenio García. El día 3 de enero de 1813 Bolívar dirigió un discurso ante la multitud congregada en la calle ancha real de Chiriguaná, que gritaba vivas a la libertad, en la reunión participaron además representantes de las poblaciones de Saloa, El Paso, Tamalameque y Becerril.13

 “1813. Mayo 25: Chiriguaná adhirió a la independencia de Valledupar, en pergamino cuyas firmas encabezaba José Pío del Río y en el que también le agradecían a Concepción Loperena “la obra iniciada y realizada desde 1810”.14

En los tiempos del proceso de independencia en la campaña libertadora del bajo Magdalena, de acuerdo a información histórica se reseña que: 

Cuando el General Bolívar fue aceptado por Manuel Rodríguez Torices, debido a los informes de sus cortos pero valiosos servicios a la independencia de Venezuela, dados por el poeta José María Salazar y Morales, el dictador cartagenero le otorgó su confianza y a órdenes del francés Pedro Labatut fue encargado de la defensa del pueblo de Barranca, sobre el río Magdalena. 

Para no permanecer inactivo, y dando al mismo tiempo muestra del amor a la responsabilidad, virtud fundamental del militar, tomó a Tenerife, a Mompós, y al Banco. Persiguió al enemigo hasta abatirlo nuevamente en Chiriguaná y regresando al río Magdalena se apoderó de Tamalameque y Puerto Real (hoy Gamarra) y entró a Ocaña aclamado por el pueblo.15

Con lo que se denota que Chiriguaná también realizó su aporte en el proceso de independencia de la hoy gloriosa Colombia. Es así que se encuentra en el mapa de las rutas tomadas por Simón Bolívar en la causa de independencia.

E igualmente para 1815 el proceso de emancipación había dejado una estela de desolación en Chiriguaná, como en otras poblaciones circunvecinas, los víveres eran escasos y el trabajo de la tierra por parte del labrador se detuvo. 

Los procesos referentes a la división político administrativo de Colombia desde el siglo XVI hasta hoy generó divisiones territoriales que ocasionaron entre otros, los siguientes aspectos:

Por la ley 25 de junio de 1824 se elevó a la región del Valle del Cesar a la categoría de Cantón, perteneciendo Chiriguaná a esta jurisdicción. El 29 de septiembre de 1829 Chiriguaná llegó a ser el quinto Cantón de la provincia de Santa Marta. Por ley 15 de abril de 1850, El Valle del Cesar se independiza de Santa Marta convirtiéndose en provincia. Para 1888 Chiriguaná fue erigido en municipio por medio de la ordenanza 004.


4.2. CHIRIGUANÁ SIGLO XX

La fusión de las provincias de Santa Marta Sur y el Valle del Cesar conformaron lo que se llamó posteriormente el departamento del Valle del Magdalena creado por ley 29 de 1964. 

La ley 25 de 1967 crea al nuevo departamento del Cesar, con capital Valledupar, constituido para ese entonces con 13 (trece) municipios , siendo Chiriguaná uno de sus más importantes, con un área de 22.945 Km2 en esa fecha. El 21 de diciembre de 1967 se inaugura oficialmente el departamento del Cesar con asistencia a la ciudad de Valledupar del Presidente Carlos Lleras Restrepo, 5 (cinco) de sus Ministros, Jefes militares, tomando posesión como primer gobernador el Doctor Alfonso López Michelsen.

De Parroquia a Villa a Cabecera Municipal 
Plano 1
Perspectiva de Chiriguaná a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX

El señor Carlos Senén García también ofrece un relato sobre la ubicación de la estructura física en donde se concentraba el poder administrativo del pueblo de ese entonces (1955):

<Chiriguaná empezaba desde donde estaba la cárcel vieja –inmediaciones del barrio Palmarito- ahí estaba la cárcel municipal, Alcaldía, Juzgado, (Edificio de la actual Sede de la Institución Educativa Rafael Argote Vega, la referencia del señor García señala el lugar de la edificación que queda hacia la esquina sur con carrera primera de la calle Central y frente a la otra parte de la sede de la Institución Educativa ubicada en la esquina norte con carrera primera de la calle central, diagonal al cementerio municipal) –Occidente del casco urbano–

También recuerdo –continúa con su relato– la creciente más grande que ha tenido Chiriguaná en el año 55 (1955) el agua llegó desde allá –señala el occidente del pueblo- desde el río hasta la boca calle por ahí por donde viven los Machao (familia Machado, inmediaciones del barrio Palmarito, más exactamente en la actual carrera 1ª de la cabecera municipal) gracias a Dios no ocurrió desgracias>.

Todas esas historias las relatan los paisanos de avanzada edad haciendo mención a sucesos ocurridos en el trasegar de los tiempos de la hoy pujante Chiriguaná. También es común escuchar de ellos una historia sobre un “ciclón”, así dicen ellos; un evento que ocurrió en 1970, cuando vino una creciente desde la serranía, parte oriental, arrastrando con árboles, animales y afectando pobladores de Poponte, Rincón Hondo, La Sierra, Santa Isabel, San Roque y Curumaní; esas aguas corrieron por el costado nor oriental del municipio, bajando también por Similoa (nor occidente del municipio), además siguió bajando por el sur de Chiriguaná, no entró a la población; creciente que iba buscando el cauce de los ríos destruyendo todo lo que encontraba por las zonas planas por donde pasaba yendo a descansar todo ese caudal en el río en la parte occidental del pueblo. Más adelante desde el pueblo se informó a los organismos competentes sobre el caso, un parte de tranquilidad ya que no ocurrió desgracia alguna en Chiriguaná.

El señor Aníbal José Argote Cadena, brinda un relato en el cual afirma que Chiriguaná a sus inicios –siglo XX- realizaba su comercio con El Banco, Magdalena, a través de la vía fluvial mediante lanchas:

<Los dueños de las tienditas se aprovisionaban con las compras realizadas en El Banco>. Igualmente relata sobre la manera en la cual el puerto fluvial de Chiriguaná se acercaba al pueblo y de igual forma se alejaba de las proximidades del pueblo debido a los tiempos de lluvia y sequía:

<El puerto estaba por aquí, -Hace alusión a las inmediaciones del barrio Palmarito, en el cual reside; parte occidental de la cabecera municipal- el invierno lo iba moviendo en octubre y noviembre llegaba al punto llamado El Cañito, después iba bajando llegaba al punto denominado las masas; después al Cerrito, después llegaba a Paso los Muertos, de ahí llegaba al Barredero, poco después llegaba a Macurutú, hasta que llegaba últimamente al río Cesar>.

Ahí el río Cesar se encuentra con el caño que viene de la ciénaga Grande en el punto denominado La Boca de Similoa; antes de llegar a La Boca de Similoa se encuentra el Puerto del Campanito en medio del Barredero y la Boca de Similoa.

Dentro del proceso de poblamiento de la Chiriguaná del siglo XX es muy significativo referirse a las migraciones que ocurren en tiempos más contemporáneo como es la llegada de personas provenientes de Mompox tales como: 

Don Pedro Agustín Aparicio, casado con doña Buenaventura Angulo; don Santiago Paba, casado con doña Rita Hernández; don José de la Paz Vanegas, casado con doña Isabel Royero; don Fernando Rangel,casado con doña Florinda Cadena; don Moisés Carranza, casado con doña Teresa García; don Rafael Peinado, casado con doña María Royero; don Cipriano Muñoz, casado con doña Antonia Santos Carranza; don Humberto Oyaga, casado con doña Teófila Daza; don Eduardo Peinado, casado con doña Astenia Pérez; don Andrés Toscano, casado con doña Honorina Hernández; don Carmen Ríos, casado con doña Epifanía Martínez; don Moisés Noble, casado con doña Manuela Machado; don Julio Villanueva, casado con doña Margarita Noble; don Julio Rojas, casado con doña Encarnación Coronel.16


Además de la llegada de (asiáticos), que arriban al país huyendo de los conflictos y crisis originadas por las guerras, y con el ánimo de prosperar organizan una función comercial, es así que se establecen familias o personas de apellidos, Azar, Saad, Fraija, Dagil, Jeelk, Salja, Malkún. También llegan de origen (europeo) como Galiano, De La Rosa, Massón, Padró, Celis, Vigna, Pisciotti, Possedente. Después se suma a este poblamiento la migración de antioqueños, santandereanos, tolimenses y personas proveniente de los departamentos de Córdoba, Sucre, Bolívar; que vienen con el fin de establecer haciendas y producir en los quehaceres agrícolas y de ganadería; además de poner al servicio sus conocimientos en estas labores.

A medida que la población va creciendo igualmente se generan escalas sociales haciendo parte de ellas todas las etnias que confluyeron para convertirse en sociedad de la hoy Chiriguaná.


En Chiriguaná, no se encuentra nada diferente al aporte triétnico en dónde por lo general se agrega una mayoría negra y un reducido número de blancos españoles. A lo largo de los años, la mezcla racial ha originado la consolidación que predomina, con mayores o menores proporciones de rasgos mestizos y mulatos.

4.3. DATOS DEL CENSO DEL 2005

Para el año 2005 de acuerdo al censo (DANE, Departamento Administrativo Nacional de Estadística) Chiriguaná tiene una población de 22.146 habitantes; de esta población la mayor parte está en edades entre los 15 y 64 años (57.57%),  el total de habitantes se  reparte de la siguiente manera: en la cabecera municipal 13.462 habitantes, es decir el 61% de la población y en el resto del municipio (Corregimientos y veredas) 8.684 habitantes), lo que representa el 39% de la población.

Si se comparan los datos de Chiriguaná con los del departamento del Cesar se concluye que ocupa el puesto 8 de los 25 municipios que hay en el departamento y representa un 2,45% de la población total de éste.

A nivel nacional, Chiriguaná ocupa el puesto 306 de los 1.123 municipios que hay en Colombia y representa un 0,0516 % de la población total del país.

Rectificando, según datos DANE 2012, El municipio de Chiriguaná posee una población de 20 mil 489 habitantes.

Fuente Dane-Censo 2005
El 36% de la población residente en Chiriguaná se auto reconoce como  Raizal, palenquero, negro, negro, mulato o afrodescendiente.



Del total de la población de Chiriguaná el 51% son hombres y el 49,0% mujeres.

VIII 
MITOS Y LEYENDAS

8.1.2. Mito sobre El Cacique Chirigua
Fuente: Facebook. Escultura del cacique Chirigua.

“El Cacique Chirigua” un personaje que hace parte de la historial coloquial de Chiriguaná, ello es lo que se cree, y que por alguna circunstancia de la vida a alguien se le dio por decir que en la región de Chiriguaná existió un indio a manera de cacique que gobernaba en la zona,  que la defendió hasta el cansancio. Por falta de informes leales y específicos se puede decir que este personaje es un mito propio del pueblo que presume de haber contado dentro de sus ancestros a tan importante personaje. 


Es posible que dentro de los aborígenes del territorio, existió alguien que en un orden jerárquico los incentivara y llevara la orientación o estuviese a la cabeza de los habitantes del territorio de ese entonces; la duda  se genera por el nombre de “Cacique Chirigua”, personaje que no aparece  con dicho calificativo en los anales de la historia consultados hasta el momento en lo referente al periodo prehispánico en la región en mención. 

Tomás Dario Gutiérrez en su libro "Cultura vallenato: Origen teoría y prueba" escribe al respecto "Según afirmación verbal  del gran investigador inglés Alejandro Clark. El nombre de Chiriguaná  conque los españoles distinguieron  tanto a los aborígenes de esa región, como al pueblo  más grande de su comarca, se debió al cacique de está nación, que residía presisamente  en este poblado a la llegada de las primeras expediciones conquistadoras" (p. 31).

Pues se nota que se plantea una evidencia verbal, más no sustentada y basada en una investigación escrita por los cronistas de la época y si existía; entonces el investigador inglés así debía confirmarlo, mucho menos se maneja un supuesto, solo que se da por hecho. En virtud de lo anterior se puede argumentar que esa  información aún no está definida, en el caso que si haya existido el cacique con el nombre Chirigua; con lo cual no se excluye que si haya existido un cacique como tal, ya que la duda se genera con el nombre de Chirigua.

El maestro Juan Mejía Gómez (1979) dice: "El municipio de Chiriguaná, Departamento del Cesar, está ubicado en el dilatado y rico valle del Cesar; su nombre se deriva del cacique Chirigua (guiriguano o giriguano) que en lengua indígena significa Tierra de Abundancia."(p.21). Esto lo escribe el maestro sin un referente bibliográfico o investigación que lo confirme, en el caso que es muy relevante para sustentar la historia y evidenciar sin dudas tal manifestación. Por lo contrario de la toponimia de (guiriguano o giriguano) que sus referentes, en las pesquisas realizadas, si se sustentan en los anales de los cronistas de la época sobre los pobladores o aborígenes del lugar en lo atinente a la provincia de los "giriguanos"

Los informes o datos referente a cacique, muy común en la historia de la Conquista y Colonia, cerca de Chiriguaná; según Pino Ávila dice (2010), “Tamalameque también estuvo enclavado en una isla en la Ciénaga de Zapatosa <posiblemente Isla Grande> ahí habitaba el Cacique Tamalaguataca o Tamalameque, una especie de Rey  Indio que gobernaba toda la nación Chimila” (p. 44), este cacique era un personaje muy influyente en toda la comarca y en muchos relatos de los cronistas de la época como Fray Pedro Simón, es reseñado muchas veces por su importancia en el dominio de su provincia con sus gentes.

Igual suerte en lo referente a  información de los cronistas, hasta la actualidad no ha sido favorable para la historia de Chiriguaná en encontrar datos específicos que detallen de un personaje que como tal haya hecho las veces de cacique de la población de indios de nombre Chiriguaná, como anteriormente se ha detallado en la información histórica tratada.



Web-grafía

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Archivos

• Archivo General de la Nación, Bogotá (2012, 2013, 2014)
• Alcaldía Municipal, dependencias (Planeación Municipal, Secretaria de Gobierno, Secretaria de Salud, Sisben, Inspección de Policía).
• Corpocesar.
• Dirección de Núcleo Educativo, Chiriguaná; Esp. Maria Ditta Imbrecht y Jaccenides Martínez.
• DANE. Censo de 2005
• Fondo Ganadero, Chiriguaná. Dr. José Oiden Pérez (2013 - 2106).
• Ingeominas. 2004
• IDEAM, Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales. Bogotá 2013.
• Sistema Biofísico de Chiriguaná. Capítulo III. P.P. 29, 38, 40,42.
• Municipio de Chiriguaná. Acuerdo No 06 junio 30 del 2000. POT. P.P 111, 112. • Uso del espacio público- Chiriguaná, sector agropecuario. 2002. P.P. 302, 303, 304, 305, 306, 307, 308.
• Unidad Municipal de Asistencia Técnica (UMATA).

Información oral y escrita

Señor. Oscar Camacho, pescador artesanal - Entrevista (2013).
Señor. Luis Eduardo Nieto Ángulo (2013)
Señor. Joaquín Álvarez (2013). Señor. Alcides Ríos Paba - Entrevista (2014).
Señora. Griseldina Leyva - Entrevista (2014).
Señor. Carlos Senen García Padilla - Entrevista (2014).
Señor. Elí De Armas- Entrevista (2014).
Señor. Aníbal José Argote Cadena - Entrevista (2014).
Señora. Ana Cleotilde Díaz de Martínez - Entrevista (2014).
Gestor cultural. Álvaro Vega - Entrevista (2014).
Señor. Manuel Vega - Entrevista (2014)
Señor. Francisco Mejía Montenegro - Entrevista (2014).
Lic. Rubén Arce Zuleta - Entrevista (2014).
Espc. Orlando Hernández - Entrevista (2014).
Lic. Ariel Domínguez Vega - Entrevista (2014).
Señor. Armando Díaz –-Entrevista (2014).
Maestro. Luis Mariano Castañez Herrera - Entrevista (2014).
Señor. Alfonso Rodríguez (2014).
Lic. Oswaldo Aguilar Mejía (2014).
Dr. Gustavo García Rangel. - Entrevista (2014).
Señor. Leónidas Ochoa Barbosa - Entrevista (2014).
Señora. Simona Ochoa Barbosa - Entrevista (2014).
Señor. César Bustamante Vides - Entrevista (2014).
Señor. Jorge Luis García (2014).
Espc. Nelvis Ballestero (2014).
Señor. Teofrasto Tafur Machado - Entrevista (2014)
Espc. William Fidel Rocha - (2014).
Dr. Erasmo Mendoza Nieto - (2014).
Lic. Yesid Pallares (2014).
Pedagoga. Hipólita Ditta - Entrevista (2014).
Prof. Otoniel Avendaño Pedrozo (2014)
Lic. Esilda Barrios (2015)
Lic. Julia Muñoz Cuadro (2015)
Señora. Salvadora Martínez - Entrevista (2015)
Señor. Rubén Méndez Cuadro (2015)
Dr. Honorio Antonio Martínez Cuello (2015)
Dra. Luz Esther Valencia (2015)
Dr. William Meneses (2015)
Espec. Eliecer Barrios (2015)
Doña. Evis Cuadro - Entrevista (2015)
Señor. Camilo Gómez, Investigador tradicional - Entrevista (2015)
Espc. Adelson Ochoa (2015)
Espec. Julia Pastora Hernández - Entrevista (2016)
Señor. Daniel Emilio Ríos Hernández - Entrevista (2016)
Señor. Jesualdo Hinojosa - Entrevista (2016)
Señor. Fidian Martínez - Entrevista (2016)
Espec. Fidel Morales (2016) Periodista.
Oscar Rosado Arzuaga (2016) Espec.
Álvaro Piscioty (2016)
Espec. Jairo M. Galeano V. (2016)
Espec. Emel Oliveros (2016)
Espc. Enrique Mejía (2016)

Colaboraciones:

• Alberto Romero Díaz – Diligencias y consultas locales (2013-2014).
• Gustavo Martínez Simanca – Consultas e investigaciones Bogotá (Archivo General de la Nación) - (2012 – 2014). •
Gestor Cultural. Luis Eduardo Nieto Ángulo.
• Espc. Dagoberto Padilla Nieto.
• Javier Enrique Ruiz Vides “Jeruvi”, Publicista.
• Fundación Literaria de Chiriguaná (Fundalchi).
• Fundación Cultural “Casita de Barro” (Funcaba), Chiriguaná, Cesar.
• Fundación Cultural y Deportiva “La Santa y Sucia”. Chiriguaná, Cesar.
• Dr. (Antropólogo) Jesús Elías Díaz.
• Lic. Luis Rangel.

Autor Editor:
 Luis Alcides Aguilar P.
Mayo de 2016


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